Querido patrón

Soy Alan García Pérez, quizá me recuerde del gobierno peruano de 1985 a 1990, soy aquél que estatizó la banca y creó dos dólares paralelos para favorecer a mis amigos, entre los que espero estuviese vuestra merced. En estos tiempos aciagos vuelvo a ser Presidente Constitucional del Perú, y estoy rematando las parcelas que quedan del suelo patrio sin ser explotadas ya sea por multinacionales como la suya o por grupos empresariales de mis búfalos.

En la presente carta quiero invitar a Usted y a Su Grupo al paraíso para las Inversiones que resulta Perú: Acá ya no existen conflictos sociales (a punta de balazos hemos acabado con la pobreza, desnutrición y corrupción de los no-amigos), es un paraíso dentro de Latinoamérica, no hay delincuencia ni razón alguna para protestar en la calle. Y si la hubiera, nunca escuchamos a nadie que no tenga la billetera llena. Así que podrá venir tranquilo con su familia al Paraíso Perú, cuna del APRA, partido de la Derecha Tradicional como lo es Usted y Su Grupo.

Vengan todos a visitar el Perú y ver las capacidades de infraestructura, hasta nos damos el lujo de tener las autovías más cortas del mundo, de tener peajes dentro de la ciudad, porque el Perú Avanza, y todos los peruanos estamos gustosos de ofrecer a los inversores extranjeros parte del pastel, así somos de solidarios.

En el Perú, como le digo, estará tranquilo, esto es como Sry Lanka sin los maremotos, y los terremotos sólo afectan a zonas que no importan, y al toque reconstruimos el Perú gracias a los Empresarios que dignamente, a cambio como mucho de suculentos contratos con la Administración, trabajan sin cesar en la zona afectada.

El Perú, a diferencia de China, sí cuenta con una fuerte legislación laboral, tan fuerte que hemos decidido no cumplirla, y presionar a los trabajadores para que se muerdan entre ellos si tienen hambre. Así pues, las migajas que les correspondían a muchos las queremos repartir entre menos, y hemos sido más inteligentes que ninguno, oigan esto que se van a reir: Los hemos puesto unos contra otros.

Por los sindicatos ni se preocupe, estamos a un paso de proscribirlos, ya les hemos llamado de antipatriotas hasta terroristas, así que una correcta legislación, que ya en Palacio preparamos, hará que no sólo sean doblegados al poder, sino que lo de Vandor en la toma de posesión de Onganía (ese que jugaba con Usted cuando pequeño, ¿se acuerda? Sí, el amigo de su padre) será el pan de cada día. De todas formas, como les digo, acá no tienen que preocuparse, vivimos en un paraíso en el que no hay razones para protestar.

¿Los impuestos? No señor, me ofende, ¿cómo me pregunta por esas cosas? ¡Como si nosotros cobráramos impuestos! Y no me refiero a que, como en otros países, sea más o menos fácil defraudar a hacienda y nada haga nada, no señor, acá actuamos según la ley, acá no los queremos cobrar. No queremos impuestos, ¿para qué sirven sino destruir al esforzado dueño de una Multinacional, sea peruana o extranjera? No pues, mire las mineras, somos el país que menos cobra (porque algo hay que cobrar, pero poco, tranquilo).

Así que le rogaría que se contacte con el Embajador más cercano a su domicilio, para que pueda acordar una visita de Usted y Su Grupo al Paraíso Perú y enseñarle todo lo que puede hacer en este país con total impunidad, digo, libertad, y cómo todos sus reclamos serán escuchados, aunque sean ofensas descabelladas contra los pobladores peruanos o los trabajadores.

Usted y Su Grupo tendrán mi total atención, estaré los días que haga falta con su ilustrísima, para convencerles de Invertir en APRA, digo, Invertir en el Perú.

¿Que si la misma diligencia empleo con las fuerzas sociales que piden reuniones con el ejecutivo? ¿Con esos Traidores a la Patria? ¿Con esos bandoleros? No mi señor, no mi patrón, de ellos se encarga la policía bien equipada por el Grandioso Alva Castro, y si eso, aplicamos la táctica Giampietri y los fusilamos a todos. Porque en Perú a los malos se les fusila, Usted y Su Grupo son de los buenos, ni se preocupe por los malos. Y a los buenos hay que cuidarles y mimarles, y hacer valer sus derechos humanos, como el de la Propiedad, que está por encima de cualquier cosa. Palabra del niño Jesús.

Esperando que Usted y Su Grupo pasen un buen día en sus playas privadas, les reitero mi total disposición horaria para que Usted y Su grupo puedan pasar unos días en este paraíso, me despido agradeciendo de antemano la diligencia y atención a la presente misiva.

Siempre suyo y a sus pies

Alan Gabriel Ludwig García Pérez
Presidente Constitucional del Perú, y si me dan tiempo, próximo Inca.


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