Es triste, este Perú bajo el gobierno de Alan García es triste. Y es triste porque teniendo el dinero para comprar los patrulleros no conseguimos que la operación salga bien, y es triste porque debe ser un Presidente Regional por un lado y un gobierno extranjero por otro, quienes regalen patrulleros al Estado. Una frase muy repetida por algunos mendigos reza “es triste pedir pero más triste es robar”, el problema es que nuestro gobierno es tan patético que intenta robar y termina pidiendo ante su propia incapacidad de “meternos un gol”, por más que lo intenten (al menos con los patrulleros, en otros temas ya nos golean).

El gobierno de Corea del Sur nos regala 100 camionetas para que sirvan de patrullero (camionetas coreanas, se entiende, así también ellos ayudan a sus propias compañías), la medida es tomada por el ejecutivo peruano como muestra de las buenas relaciones entre ambos países… pero, al margen de agradecer el gesto del gobierno de Corea del Sur, habría que recordar por qué necesitamos esos patrulleros y encontramos una historia larga y llena de corrupción. Hay dinero para comprarlos, más aún, ya van dos compras sobrevaloradas frustradas. No sé si el gobierno coreano conoce esta situación, supongo que no.

Para seguir la historia de los patrulleros, nada mejor que ir al archivo del ínclito José Alejandro Godoy: Los Patrulleros en Desde el Tercer Piso. En esta bitácora no hemos seguido mucho el caso de Luis Alva Castro, a duras penas unos pincelazos de vez en cuando, pero el caso merece mucha atención, es la cara visible de un gobierno corrupto, incapaz de llevar a cabo una simple compra sin caer en sobreprecios, amiguismos, ineficiencia y demás lacras de las administraciones. Y es dentro de todo ese entramado donde nos encontramos con donaciones “de otros”. Ya van dos. Y hay que agradecerlas, nuestra policía necesita patrulleros (y una reforma global, pero ese es un tema más amplio, hoy nos dedicamos a lo inmediato), y el Estado se muestra incapaz de obtenerlos como es debido. El Perú de hoy no necesita regalos, no debiera necesitarlos, pero es la incapacidad de los políticos lo que origina situaciones absurdas de necesidad dentro de la administración central (hoy nos dedicamos a ella, otro día le caerá a otras).

Si el gobierno del Perú tuviera dignidad no aceptaría el regalo coreano. No. No debiera aceptarlo. Si el gobierno peruano no es capaz de comprar algo tan simple como unos patrulleros, no nos merecemos esos vehículos. No debemos tener lo que no podemos conseguir teniendo el dinero y los medios para obtenerlo. No es que el Perú esté en banca rota y venga un gobierno extranjero a tendernos una mano (que bien nos viene en otros ámbitos, los bomberos voluntarios necesitan más que ningún otro ciertas ayudas por las que sudan la gota gorda, por poner un ejemplo), es que el gobierno del Perú no sabe hacer las cosas y consigue que un gobierno extranjero ponga un parche parcial a una situación subrealista (que no surrealista), con esto obtenemos los patrulleros (una parte de ellos, al comienzo se pretendía comprar unas setecientas unidades, entre carros y camionetas, con esto ya vamos unas 150 camionetas gracias a donaciones), pero no solucionamos los problemas que han quedado patentes en los dos intentos de compra de las unidades.

¿Para cubrir el resto de unidades deseadas (unas quinientas) qué hará el gobierno? ¿Mendigará por todos los países amigos con buen parque automotriz? ¿Se los pediremos a Canadá, Alemania, Chile -la obsesión de Alan-, Estados Unidos y demás? ¿Compraremos 550 unidades sobrevaloradas pero no nos daremos cuenta porque pensaremos que se están comprando las 700 necesitadas? ¿Diremos que ya no necesitamos más y que con esas 150 nos vale y sobra? ¿El gobierno peruano se aplaudirá a sí mismo por gastar menos dinero en los patrulleros gracias a las donaciones recibidas?

Triste. Muy triste.