«¡En mi patio no!»

Triste espectáculo entorno al proyecto de construcción de un cementerio nuclear (llamado Almacén Temporal Centralizado de residuos, ATC), donde los pueblos pequeños se pelean por la inmundicia nuclear de toda España, como solución a su posible desaparición por despoblamiento, los políticos que ayer dijeron que sí a la construcción de ese almacén de residuos nucleares hoy dicen que «no en mi patio», por el motivo que sea, que se construyan, sí, pero lejos de sus intereses electorales.

El primero, y más patético tanto por importancia como por ser quien es, es Montilla, ya que él, siendo ministro de Industria, aprobó el plan y el proceso de adjudicación del ATC, esto es, él finalmente puso las reglas del proceso para que los ayuntamientos se presenten al concurso por la localización del cementerio nuclear, y pasó olímpicamente de dar algún poder a diputaciones provinciales o comunidades autónomas, así como decidió, en última instancia (al menos lo firmó), el que dicho cementerio era seguro y se debía construir en alguna parte. Ahora, cuando el casi mediano municipio tarragonés de Ascó (1600 habitantes) aprobó su candidatura, Montilla salió para decir que en Cataluña no, que ahí no se debía poner ningún almacén de residuos nucleares, y haciendo suyo un discurso dicho dos días antes por una representante de la derecha, «Cataluña ya había sido solidaria en el tema nuclear», pues no, no lo es, si tienen tres centrales nucleares, lo mínimo es pedir que se encarguen de sus propios residuos…

En el propio Ascó, gobernado por CiU, se da otro problema de coherencia nuclear, CiU es partidario de este tipo de energía (ya han dicho que es «la más limpia» en alguna ocasión), votó, en el Congreso, a favor de la construcción «en alguna parte» del dichoso ATC, pero amenazan con expedientar a los concejales de Ascó por votar a favor de presentarse como sede del cementerio nuclear, otra vez la hipocresía de querer «lo bueno» pero no «lo malo», así se quiere la industria nuclear pero no los desechos que produce (curiosamente España tiene almacenados residuos nucleares en Francia, y relativamente pronto se acabará el tiempo de guarda contratado, si no se «repatrian» esos desechos, la penalización económica para España será verdaderamente millonaria).

ERC ya está encabezando marchas contra el ATC, pero ellos votaron a favor de la construcción de un cementerio nuclear centralizado (en vez de que cada nuclear aguante su vela), entre otras razones, porque sale mucho más barato que el sistema actual. ¿ERC quería que la basura de las nucleares de Tarragona estuvieran fuera de Cataluña pero no quiere que las basuras de todas las centrales vayan a Tarragona? ¡Más «en mi patio no»! Los catalanes, en general, deben ser de las poblaciones más antinucleares de España, se nota que vienen las elecciones y todos los candidatos quieren parecer «verdes» (epíteto que solo ICV se puede colgar en dicha comunidad).

Lo del Partido Popular ya es de «Guinness World Records», por un lado, en Cataluña piden respeto a los concejales de CiU que votan a favor del ATC en esa tierra, por otro, en Castilla La Mancha, quieren expedientar a los concejales populares que votaron a favor del ATC en Yerba, y esto dicho por la misma persona que defiende a capa y espada la energía nuclear, que acusa a otros de ser insolidarios un día sí y otro también con la excusa de que ya se es «suficientemente solidario» y blande dicho discurso para argumentar que en Castilla la Mancha no debe estar el cementerio radioactivo, el jefe jefazo del partido se zafa del debate, el PP votó, también, a favor del ATC hace tres años en el Congreso de los Diputados, y ahora se muestra en contra del mismo, siempre, no lo olvidemos, defendiendo la energía nuclear. ¿Se quieren nucleares pero no almacenar los residuos? ¿Qué hacemos con ellos? ¿Cada planta que tenga su propio almacén? ¿No es eso peor y más caro? ¿Los mandamos al tercer mundo -o al primero, como hasta ahora-?

El único medianamente listo ha sido Herrera, presidente de la comunidad de Castilla y León y barón del Partido Popular, que no apoya ni critica las candidaturas de sus múltiples pueblos (algunos con menos de 100 habitantes) para alojar el cementerio, pero pide, al gobierno de la nación, que si quieren encontrarse con el apoyo del gobierno autonómico, la central de Santa María de Garoña debe permanecer abierta hasta el 2019 (máxima vida útil decretada por el Consejo de Seguridad Nuclear español) en vez de 2013 (cierre decidido por el gobierno, aceptando solo la mitad de la prórroga inicial). Al menos Herrera ha entendido el juego político y que su postura no puede ser tan incoherente de pedir centrales nucleares pero no querer los residuos que las mismas producen. NN.GG., con el debate de Garoña, pidió una construcción de una nuclear en Valladolid, supongo que ahora apoyarán totalmente a los pueblos pucelanos que han pedido el cementerio…

El PSOE de Castilla y León, opuesto a las centrales nucleares, ha dicho que no se debe colocar el cementerio en la autonomía, pero los diputados castellanoleoneses del PSOE en el Congreso de los Diputados votaron también a favor del ATC, como otros, es un clarísimo «en mi patio no», como tantas otras cosas.

Sinceramente, el cementerio nuclear es hoy por hoy necesario, se esté a favor o en contra de este tipo de energía, la realidad es que aun se tienen plantas nucleares, que producen residuos, y cuyo apagado y desmantelamiento es imposible de un día para otro, así que necesariamente, aunque decidiéramos comenzar el apagado de todas las centrales sin esperar al finalizar su vida útil, el cementerio nuclear (con todos sus inconvenientes medioambientales) es necesario (siempre y cuando no creamos que mejor le pagamos a otro para que se quede nuestra basura, sea Francia o un país del tercer mundo, pero esto es tremendamente hipócrita), la cuestión de dónde colocarlo es fundamental… ¡donde menos daños ecológicos pueda hacer!

Lo que no debemos permitir es que los políticos se comporten de esta forma, con el «no en mi patio», donde según los intereses electorales apoyan o censuran la energía nuclear o los residuos, votan a favor de una iniciativa a un nivel y luego la censuran a otro (eso pasa mucho entre el gobierno español y las decisiones tomadas por la UE, sea el Parlamento o el Consejo). Los políticos pronucleares no deberían mostrarse en contra de estos almacenes (al menos no por razones políticas o de «solidaridad»), y los que votaron a favor de la construcción del ATC en el Congreso se deberían callar un poquito para no hacer el ridículo. Por no hablar de quien firmó la convocatoria.

Lo que nos debe hacer reflexionar, como ha hecho estos días un catedrático de Geografía de la UVa en RNE, es la razón para que tantos pueblos pequeños se estén sumando a esta iniciativa, que muchos reconocen que han conocido el tema por la prensa y han sabido que puede ser una forma de parar la despoblación, incluso uno de Valladolid comentaba que de su ayuntamiento depende otra población que, de un tiempo a esta parte, ahora es un pueblo fantasma, sin ningún habitante, y ellos temen que les pase lo mismo, «es la única forma de no desaparecer, el campo no da nada», decía el burgomaestre casi en súplica. Es lo mismo que con los trabajos más basura, más dañinos, ¿quiénes los aceptan? los que más necesitados están, así pasa con este ATC, ¿quiénes lo piden? quienes más desesperados andan, donde la pobreza y el fin de su historia son extremas y próximas, así se entiende que ningún municipio mediano o grande haya solicitado ser sede de dicho almacén (que no es tan inocuo como lo presentan, ni una lotería económica para la localidad, permite la supervivencia, durante unos años, de las poblaciones vecinas, pero poco más, muy poco más).

Y sí es el momento para retomar el siempre aplazado debate sobre la energía nuclear, porque no es lo mismo construir un ATC para 8 centrales que para 10 o 20, o para 8 que serán cerradas en 5 años que esas ocho existiendo todo lo que den de sí.

2 comentarios en ««¡En mi patio no!»»

  1. La Cospedal ha revelado ser peor inclusive que el Marianin, aunque bueno a esta se le nota la ambicion de poder, y si, dentro de lo que hay lo que hace el baron de Castilla Leon es mas o menos coherente.

    La cultura Nimby cada vez se hace mas evidente, y Cataluña la primera, como ya ocurrio con las narco salas.

    Ahhh y en Lima lo mismo, con eso del nuevo Hospital del Niño, el cual los sanborjinos no quieren en su distrito, total, como no mandan a sus hijos ahi ponen de excusa al transito… pero claro olvidan que es uno de los distritos con mas clinicas privadas, de eso si no se quejan.

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