Calendarios, sermones y burradas

No entraré en temas de dogmas de fe ni similares, los mismos están dentro de la propia religión (de todas y cada una de ellas) y es lógico que se declaren como realidad, pero hay desinformación que se debe evitar porque resulta una patética burla al conocimiento, a una realidad palpable y fácilmente comprobable, que no admite demasiada discusión. ¿De qué estoy hablando? Del sermón de un cura en el velatorio del Hospital Militar hace un par de días, en el cual el sacerdote desarrolló una extraña e incorrecta teoría sobre la importancia de Jesús en el mundo para todas las religiones partiendo del calendario que actualmente usamos.

El sermón, como se pueden imaginar teniendo en cuenta el lugar que refiero, no tenía mucho que ver con lo que uno espera del actuar de quien celebra la misa en honor de y con respeto a toda su familia y amigos. Comenzó contando cómo los judíos contaban el tiempo en forma regresiva, año menos cuatro mil, menos dos mil y demás, esperando la venida de Jesús, también que persas y demás tenían sus calendarios en cuenta regresiva, con error de uno o siete años, que corrieron a cambiarlo cuando Jesús, que fue Cristo, nació y todo calendario fue al año cero (que ni existió ni nada).

Para el sacerdote en cuestión, es un hecho irrebatible que el nacimiento de Jesús cambió el mundo (inmediatamente, al parecer) y el calendario es el fundamento plausible de ello, cómo todo el mundo usa el mismo. Insistió repetidamente que solo Jesús había cambiado los calendarios en todo el mundo, y que ningún imperio ni persona había causado semejante cambio. Habría que recordar algunas cosas:

  • Los judíos y demás no tenían calendario en cuenta regresiva, no hay que olvidar, además, que los judíos comienzan a contar desde la Génesis del mundo, fijada en nuestro 3761 antes de cristo, así que actualmente están en el año 5769.
  • Muchas civilizaciones ni se enteraron que Jesús había nacido hasta cientos o mil y pico años después de dicho evento, sin ir muy lejos, en el incanato ni idea de todo ello hasta el inicio de la conquista por parte de los cristianos españoles, por otro tenemos a los chinos, que aun sabiendo la buena nueva solo unos cientos de años tras el nacimiento de la figura central del cristianismo, continuaron con su calendario sin problemas.
  • Otros hombres o imperios, en contra de lo que dijo el sacerdote, sí han producido cambios en los calendarios, ya sea el fracasado calendario republicano francés o el exitoso calendario musulmán, que tiene su inicio en la Hégira (para el calendario gregoriano, en el año 622, así que para los musulmanes, más de mil millones, andamos en el 1430, si no mal recuerdo).
  • El inicio de la era cristiana no comenzó con un cambio de calendario, el juliano se usó, en la Europa católica y Romana, hasta 1582, cuando el Papa Gregorio XIII estableció el calendario que ahora todos usamos. En los países cristianos ortodoxos el calendario juliano no desapareció hasta principios del S. XX (en Grecia, el último país en adoptar el gregoriano dentro de la órbita cristiana, se mantuvo hasta 1923).

Sobre el calendario gregoriano
No cabe duda que el calendario «oficial» del mundo es el gregoriano, y que este marca como punto de inflexión (negativo/positivo) el nacimiento de Jesús (que encima no es el actual año uno por un error de cálculo, pero valga el intento de que sí lo sea), pero este calendario no llegó, ni mucho menos, de forma inmediata desde el mismo nacimiento de Jesús (no hay que olvidar lo importante que es la historia inicial del cristianismo, persecuciones mediante). El calendario gregoriano surge para paliar adaptar el calendario civil (el juliano por ese entonces) al año trópico.

En realidad la historia del calendario es harto interesante, cómo se fue imponiendo poco a poco (básicamente todos los países con influencia católica lo pusieron, órdenes del poder mediante, en sus territorios y luego el mismo se fue expandiendo por otros territorios. En los países cristianos, pero no católicos, tardaron más en adoptar nuestro actual calendario, importante que en 1752 los ingleses adoptaran el «nuevo calendario» (el gregoriano), y con ellos todas sus colonias (son, como ya mencioné, los cristianos ortodoxos los que más tardaron en el cambio).

Consideraciones finales
Suelo insistir en que no se puede usar la demagogia alegremente para defender las ideas o convicciones propias, que la mentira y desinformación en cualquier discurso deben quedar aparcadas, por ello estoy resaltando este tema del calendario en un sermón (por momentos pensé que el cura estaba siendo metafórico, pero luego no, me di cuenta, entre el asombro e indignación, que lo decía totalmente en serio, que exponía una teoría literal, por llamarlo de alguna forma), que, por supuesto, no estoy generalizando ni a todos los católicos ni a todos los sacerdotes (normalmente los curas son gente cultivada), pero este es un buen ejemplo de cómo se utiliza la desinformación para sostener una idea.

«Jesús es tan importante que todos usamos un calendario con él de referencia» fue y es la tesis del sacerdote, y desde ahí crea todo un discurso históricamente falso (creo que no admite esto último discusión, «detalles» como decir que los judíos contaban de forma regresiva simplemente «sobran», o como que todos los «paganos» cambiaron inmediatamente su forma de contar por la de antes/después de Cristo), olvidando la propia historia de la Iglesia (en este caso, el actuar de un Papa) y de cómo el cristianismo se expandió, y con ello temas como el calendario a usar, además de quedar patente quiénes eran las potencias que pudieron imponer normas básicas como las fechas de referencia a utilizar a países no directamente controlados pero a los que les convenía «adaptarse».

2 comentarios en «Calendarios, sermones y burradas»

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