«Garantía personal» es algo más que una declaración

«Garantía personal» firmó Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la CEOE y dueño de un conglomerado de empresas entre los que estaba Air Comet, para evitar una huelga en su aerolínea de bajo coste. La empresa no pagaba a sus trabajadores (y eso que llevaba meses sin pagar a la Seguridad Social), y para evitar una huelga en la compañía cuando aun se pretendía rescatar la misma Es práctica relativamente habitual que en empresas donde el dueño y quien la maneja son conocidos estos se comprometan «personalmente» al pago de las nóminas. Pues bien, si una persona da su «garantía personal» está poniendo en juego su patrimonio, como en cualquier garantía personal ante una deuda propia o ajena (este caso). Esto lo ha visto claro un juez en Madrid (del Juzgado de Primera Instancia número 43 de dicha ciudad) que ha condenado al jefe de la CEOE a pagar el salario de uno de los trabajadores, los intereses correspondientes y las costas del proceso. Y hay otros siete procesos similares.

Uno de los grandes problemas (sobre el que se ha construido nuestra sociedad) es la limitación de responsabilidad por parte de los dueños del capital cuando deben responder por las deudas. Esto es, creamos la ficción jurídica de unas personas que responden con un patrimonio, el mismo puede haber sido mal manejado o derrochado por los dueños que, a su vez, pueden haber sacado beneficios de su posesión y propiedad (la persona jurídica) y luego no responder con nada de eso.

En los últimos años se ha ido incluyendo una serie de previsiones (casi siempre cuando hay quiebras en fraude de acreedores y similares, esto es, casos extremos) en que se levanta el velo de la persona jurídica para ir por las personas físicas y sus normalmente cuantiosos capitales, pero son casos puntuales.

El problema es que cada vez más, también por el cambio de sentido de la propiedad de empresas (donde antes era algo que buscaba continuidad en el tiempo y ahora son de usar y tirar), se esquilma una sociedad de capital, que vive en la deuda, y al final son los trabajadores (entre todos los acreedores, los más débiles de la cadena por simple definición) los que se quedan sin cobrar varios meses de trabajo ya dado, esto es, de lo único que vive el trabajador. Al liquidar esas sociedades lo único que hay son deudas y raramente es suficiente para abonar siquiera todos los salarios nominales debidos.

En estos casos en que el empresario se compromete «personalmente» para evitar huelgas o salir en los diarios, lo mínimo es que sea literal. Todos los que nos ponemos como garantes (avales) de una deuda sabemos que podemos terminar respondiendo con nuestro patrimonio, esto lo tendría que saber GDF también al momento de estampar su firma garantizando el cobro de los salarios para finales de diciembre del año pasado. La defensa de GDF se basa en que dicha expresión se refería a una «garantía moral», y puede que en la Audiencia le den la razón (si es que recurren), pero por ahora es toda una victoria para el trabajador que consiguió que la literalidad de la oferta sea vinculante jurídicamente, un paso adelante para los derechos de los trabajadores de Air Comet.

Hay que recordar, de paso, que Díaz Ferrán, presidente de la CEOE, y su socio de toda la vida, Gonzalo Pascual, puede que tengan que responder por las deudas de la compañía aérea. ¿Por qué? Por la temeridad de sus acciones sobre la misma, o mejor dicho, la pasividad (que no buscaba otra cosa que la insolvencia de la empresa), al menos esto lo acepta el Juzgado de lo Mercantil número 8 de Madrid, que ha ordenado el embargo cautelar de propiedades de ambos (y de dos de los hijos de GDF) por un valor de 37,64 millones de euros. No es un capricho del juez, la administración concursal de Air Comet ha encontrado numerosas irregularidades que podrían conducir a que es una insolvencia culpable.

Cada vez más hay que limitar el uso de las personas jurídicas como formas de limitar la responsabilidad ante actitudes del «todo vale» para ganar más y más dinero a costa de todo tipo de acreedores, entre ellos los trabajadores.

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