Si la gente quiere el producto X, y este existe en varios sabores (marcas), y una de ellas es más barata que el resto con, normalmente, una calidad o servicios extras algo inferiores (pero tiene una buena relación de calidad-precio), ¿por qué la persona decidiría en favor de una marca de renombre frente a la marca “blanca”? Normalmente por los extras, la confianza en lo conocido y, por supuesto, el estatus social que puede “transmitir” el uso de una determinada firma, pero en tiempos de vacas flacas eso ya se mira menos, y la marca blanca, que huye de ciertos intermediarios (son marcas que pertenecen al establecimiento que las vende, normalmente grandes superficies) permite disfrutar del producto sin gran dificultad.

Y ahí es cuando pasa lo increíble, las distintas compañías que han enfrentado históricamente a sus marcas de renombre se unen, sin querer queriéndolo, para sacar una fortísima campaña comercial en contra de las marcas blancas (sin decirlo literalmente, pero vaya, habría que ser tonto para no darse cuenta ante los evidentes “no te quedes en blanco” y similares).

Esas marcas de colores (como parece querer que se les llame, habida cuenta de los mensajes televisivos) han encontrado en las marcas propias de las grandes superficies el gran enemigo, por un momento detienen su dura competición entre sí, en la que gastan tantísimo dinero (es en la publicidad para posicionar sus marcas donde más tiran la plata, y uno de los lados por donde más se encarecen sus productos) para atacar a ese enemigo que no se promociona por sí mismo, sino que lo hace a través única y exclusivamente del centro donde se vende, así esa gran superficie puede decir que tienen el aceite o el reproductor MP3 más barato que la competencia, y son sus marcas propias las que sustentan esas afirmaciones.

La campaña, en realidad, es mentirosa, ya que las marcas blancas también son marcas, no hablamos pues de productos puramente de imitación, de esos de mercadillo que no tienen siquiera etiqueta, o que buscan confundir al público con un nombre y diseño parecido a una marca conocida, nada que ver, las marcas propias de esos centros comerciales (salvo El Corte Inglés, único centro comercial, posiblemente, con una marca más cara que otros productos que ellos venden) ni confunden ni quieren confundir, claramente son la marca del centro (incluso cada vez más se llaman igual que la cadena, reforzando la confianza sobre un producto extrañamente barato con la que se tenga sobre el centro comercial).

No juegan a lo mismo que el resto de marcas, está claro que esos centros comerciales no quieren ser conocidos por la exclusividad de sus diseños en receptores de TDT ni nada por el estilo, quieren que se conozca el centro comercial y que la gente se gaste ahí sus cuartos, sea en marcas blancas o en las otras, y la competencia de las marcas blancas, aunque sí afecta al resto (indudablemente, son productos sustitutorios del resto de sus pares), está en la pugna entre centros comerciales y no con los demás agentes de ese mercado. Se pelean por quién tiene las marcas blancas que reúnan mejor las tres bes, bueno, bonito y barato.

Sinceramente no sé qué impacto puede tener esa campaña comercial de unas marcas contra las blancas, si en estos tiempos de auges de las últimas, porque el producto de la marca blanca sí es sustitutivo del de toda la vida sin desmerecer mucho la calidad y demás (al menos tienen una relación calidad – precio que el público acepta como buena), no queda, la campaña, como un disparo al cielo sin más sentido que la pérdida del dinero en publicidad (claro que será una pequeña mordidita, no sé ni cuántas compañías se han juntado ni cuánto les puede estar costando, tal vez simplemente es un intercambio de favores, entre las cadenas de TV -que viven de anunciar marcas- y las empresas dueñas de las marcas no blancas). Un berrinche en toda regla.

Ahora saldrán con toda la morralla de que esto va contra la innovación, contra los procesos de calidad y un montón de paparruchas más, y nada más lejos de la realidad, es una cuestión de productos y precios, ni más ni menos. Y no es que se produzcan en lugares muy distintos los productos de unas marcas y otras, sin ir muy lejos, entre los electrodomésticos ese hecho en china (con el respectivo sello de calidad de la CE) está en la firma de casi todos.