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  1. Detalle adicional: tradicionalmente cuando los gringos instalan sus bases piden la exoneracion de la jurisdiccion de los tribunales internacionales, Peru hasta el momento no ha firmado ese tipo de acuerdos, que si no me equivoco deberian ser ratificados por el Congreso, habra que estar atentos no vaya a ser que Antero y Giampietri cuelen esa perla por ahi….

  2. Luis Cubas P

    Ex General peruano sería nexo entre Evo Morales y Ollanta Humala

    En su última edición el diario venezolano opositor “El Nuevo País”, crítico con el autoritario gobierno de Hugo Chavez Frías, reveló otro nuevo tentá!@#$% en la intromisión del “Socialismo del siglo XXI” y la agenda personal de Chávez en los asuntos internos de varios países de Latinoamérica.
    Según el mencionado diario, existiría una importante financiación de políticos peruanos afines a la ideología venezolana que se estarían empleando en acciones de desestabilización del país. Debido a la mala experiencia del escándalo de los maletines con dinero enviados en las campañas presidencial argentinas, esta vez se utilizaría la triangulación del gobierno de La Paz teniendo la seguridad que Evo Morales es un incondicional de Chávez, en parte a que ello es lo que lo mantiene en el poder. Para la intermediación entre Evo Morales y el candidato nacionalista Ollanta Humala estaría utilizando al ex general Gustavo Bobbio Rosas, elemento muy cercano al movimiento de los Humala y que además fuentes de inteligencia del ejército peruano comentan que estos últimos años ha venido incitando a plegar a las fuerzas armadas al movimiento nacionalista, particularmente a los oficiales jóvenes del ejército que no conocieron los escandalosos episodios de corrupción en los años 90.
    El ex general Gustavo Bobbio Rosas fue durante la dictadura de Alberto Fujimori (1990-2001) mano derecha del general Nicolás de Bari Hermoza Ríos, el cual es recordado junto al tenebroso asesor presidencial Vladimiro Montesinos Torres como los artífices de los casos de corrupción más sonados de ese país latinoamericano (hoy ambos, Hermoza Ríos y Montesinos Torres, purgan largas condenas por apropiación de fondos del Ministerio de Defensa, además de varios juicios por violaciones de derechos humanos).
    Luego de la caída de Fujimori y de un gobierno de transición asumió el mando del país en medio de unas elecciones democráticas Alejandro Toledo, que como primera medida dispuso la depuración de la nefasta cúpula militar que sostenía a Fujimori, plagada de denuncias por corrupción. Así en el 2003 el ex general Gustavo Bobbio Rosas fue separado de su cargo y pasado al retiro por sus conocidos antecedentes. Ese mismo año se convierte en un seguidor incondicional de Antauro Humala en sus prédicas violentistas de un nacionalismo extremo basado en el enaltecimiento de la raza andina y cuyo principal argumento es el odio a los chilenos. La prensa de aquella época ya sindicaba a Bobbio Rosas como el lugarteniente de los Humala.
    A fines de 2004 Perú se ve conmocionado por un violento alzamiento armado en la ciudad andina de Andahuaylas que dejó un saldo de cuatro policías peruanos asesinados y otro importante número de heridos. Luego de tres días las fuerzas de seguridad peruanas retoman el control de la ciudad capturando a los subversivos, entre ellos a Fernando Bobbio Rosas, hermano del general Bobbio y otro entusiasta predicador de la violencia, y que ahora se encuentra purgando prisión por homicidio.
    Al parecer las continuas asonadas en el interior del Perú que estos últimos meses mantienen al país en vilo no son casuales, particularmente en la selva y en la frontera sur, donde las autoridades regionales quieren declarar la separación territorial y están bajo una importante campaña de desestabilización del gobierno central, cuyos hilos parten desde Caracas y La Paz. Sólo así se explican las inmensas cantidades de dinero que se mueven en las filas de los “nacionalistas” de Ollanta Humala para sus campañas y los gastos de su entorno; que el candidato presidencial y su esposa Nadine Heredia jamás han podido explicar.
    Con estos antecedentes es difícil prever la continuidad democrática del gobierno peruano, constantemente en jaque, esta vez por una explosiva mezcla de intereses foráneos, dinero negro, elementos violentistas y del núcleo duro de la corrupción de la época de Fujimori. CBV/emg.

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