No salgo de mi asombro, Berlusconi lo ha hecho, ha vuelto criminales a buena parte de su población por el simple hecho de no estar en una situación administrativa regular. No puedo creer que la Unión Europea no rechace sin paleativo alguno la medida del gobierno de Berlusconi. No puedo creer que ese sujeto haya conseguido posicionarse a la derecha de sí mismo. La primera medida de Berlusconi como primer ministro italiano es criminalizar a los inmigrantes indocumentados.

El primer consejo de Ministros de este tercer mandato de Silvio Berlusconi demuestra lo peor de la derecha europea, esa que sigue teniendo sueños húmedos con las soluciones finales que tanto gustaron durante el régimen nacionalsocialista en la Alemania nazi, esos que pretenden expulsiones (¡y guetos como países!) masivas tan solo por la etnia a la que se pertenece, aunque el carné de identidad ponga la misma nacionalidad.

Y cuando nos encontramos ante uno de esos 300 mil ciudadanos que, se calcula, viven en Italia sin regular los papeles de residencia, cuya falta es haber cruzado una ficticia frontera (como lo son todas), serán declarados delincuentes por un gobierno que iza la bandera de la xenofobia.

Esos inmigrantes son necesarios en la economía ya deprimida italiana, pero Berlusconi, que se afana en relacionar inmigrantes con delincuencia (aunque el inmigrante no sepa ni hablar, aunque el inmigrante trabaje como todo hijo de vecino, aunque el inmigrante sólo tenga un color distinto de ojos y un idioma materno diferente, es delincuente por no ser italiano), ha dado la puntilla final a ese zafarrancho iniciado hace unos días: Tú, inmigrante, eres un criminal.

Ese es el trato que dará Italia a todos los inmigrantes no regularizados, cuya situación, al ser continua y no poder revertirse por procesos legales, pasa de ser la de ciudadanos de tercera (al no tener un permiso administrativo) para convertirse, obra y gracia de una ley que no les dejará otra opción, en delincuentes.

Berlusconi, tristemente famoso por publicar normas que le volvían inimputable en una serie de delitos cometidos por él, ahora persigue a los inmigrantes cual criminales, a ellos y sus familias, todas delincuentes para una legislación que de justa tiene poco, en un país cuyo tribunal Constitucional, hace un tiempo, también con Berlusconi, declaró parcialmente inconstitucional una medida de similar carácter, pero las cosas en el mundo de Berlusconi salen sí o sí, aunque se tenga que vulnerar hasta el más elemental de los derechos, aunque se tenga que mancillar la dignidad de más de trescientas mil personas.

Mientras tanto en un Decreto Ley (ojo, ya ni pasar por el parlamento), se incluyen una serie de medidas que van en la línea de la criminalización generalizada de la población. Entre las medidas, la “agilización” del proceso de expulsión (lo cual normalmente trae problemas verdaderos de indefensión)

¿Y la Unión Europea? ¿Dónde están los derechos humanos? ¿Dónde está la protección a la dignidad humana? Debemos recordar que tanto la dignidad como los derechos humanos más básicos no dependen de la nacionalidad ni del estado administrativo de una persona. Debemos recordar que la Unión Europea en esta materia sí tiene competencias. Debemos recordar que el proyecto de Unión, en gran medida, debiera impedir el ascenso de los fascismos, como el representado por el proyecto mafioso y criminal de Berlusconi y sus socios de la Liga Norte (que hoy han salido en defensa de los tumultos racistas que cargaban contra chabolistas inmigrantes o gitanos, que ningún mal habían hecho).

Definitivamente, como mejor estaremos es sin patrias ni banderas.

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