La barrera imaginaria del pánico fue sobrepasada, las grandes desinversiones llegaron, gracias al viernes gringo. Dos mil puntos de caída en la bolsa gracias al pánico. China, India, Corea, Japón, España, Italia, Francia, Alemania e Inglaterra ven cómo sus bolsas se desploman, 2007 y 2006 (las ganancias) se esfuman como vinieron, humo compro humo vendo, parecían gritar los brókeres. Esto, señores, es la Bolsa. En singular, la Bolsa global, esa que en el país más poderoso recibe una mala noticia y en el resto del mundo, siempre algo más conservador, deciden seguir aquél dicho de «cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar«, y todos a vender como locos. Lo mismo pasa al contrario, y eso lo vimos el martes de luz, o de conserva, o como le comiencen a llamar de aquí en adelante.