Roma no paga a traidores. No está claro que la historia de Minuro que da origen a esa repetida frase sea real, claro, pero se aplica a casos como el de Jerí. El ya expresidente en funciones de Perú, José Jerí, de Somos Perú, hizo todo lo que tenía que hacer para que un Congreso de la República copado de gente de la peor calaña decidiera deshacerse de él. Jerí, desde el primer momento, quiso ser el Bukele peruano, pero no hacía más que hundirse en el fango por sus múltiples irregularidades.
Jerí fue nombrado presidente en tanto que era la persona que dirigía el Congreso en el momento de vacar a Dina Ercilia Boluarte Zegarra; que no se la vacó por sus múltiples atropellos a la legalidad y a la vida de peruanas y peruanos, si no por pura campaña electoral.
De la misma forma, a Jerí no se le vaca, realmente, por ser un mal presidente en funciones (que lo era, ojo, pésimo), si no porque ningún partido relativamente serio se la podía jugar apoyando a una persona que no hacía más que perder el respaldo popular con el que partió (que era respaldo anti-Dina más que pro-Jerí) por sus múltiples y bochornosos escándalos; la sombra de la corrupción cayó rápidamente en su gobierno (y las escapadas con capucha en pleno verano para verse que indignos empresarios no ayudaban, claro), pero es que parece que ya era corrupto desde su etapa de congresista (evidentemente), y ya los escándalos de las «visitadoras» que eran beneficiarias de contratos públicos, incluso las absurdas defensas de que sí se les pagaba previamente pero con contratos irregulares (informales) terminaron de minar la poca confianza en el presidente. Todo esto con el «tun tun» de un Jerí violador (ya se le había cerrado un caso de forma bastante irregular).
Costó, y mucho, que los congresistas interrumpieran sus vacaciones y se sentaran a debatir si censura (como Presidente del Congreso) o vacancia (como Presidente de la República), pero parece que, siendo el presidente del Congreso, lo que tocaba era la censura; hasta el fujimorismo tuvo que permitir el pleno y la censura (Rospigliosi, peor no lo puedes hacer).
El Congreso está en remodelaciones (de cara al Senado próximo) y se tuvo que buscar un plan B. Además, Rospigliosi convocó presencial (¿para buscar que no hubiera quorum?) «por la trascendencia». Los pocos partidos que apoyan a Jerí se escudan en la «estabilidad política», no se le censura, argumenta, para que no haya inestabilidad; amigas, amigos, que llevamos años de inestabilidad, quien ocupe el Palacio de Gobierno es irrelevante en ese sentido. Y el Congreso es uno de los factores de dicha inestabilidad. Por cierto, fujimorismo y cerronismo dándose la mano para pedir vacancia y no censura (y eso que el fujimorismo pidió censura de dos presidentes del Congreso con funciones de presidente de la República).
Quienes querían «estabilidad» abogaban por patear esto a dentro de unas semanas y que se debata como vacancia, solo es ganar tiempo, eso no da ningún tipo de estabilidad (es un blindaje, en realidad, la vacancia requiere de más apoyos que la censura; y Jerí es presidente del Congreso con funciones de Presidente de la República, tocaba censura, no nos equivoquemos con eso).
El pleno comenzó con 87 congresistas (57 era el mínimo para iniciar) y comenzó la lluvia de mociones de censura. Algo que hacemos increíblemente mal es esto, en vez de haber una sola moción, cada quién quiere ponerse una medallita y presenta la suya.
Casi a la una de la tarde, las siete mociones de censura fueron aprobadas para ser tramitadas; se unirían en una sola (lógico) y continuarían con el debate… Somos Perú, el partido de Jerí, propuso que se debatiera si correspondía censura o vacancia, esta propuesta se rechazó y a la vez se votó saltarse el debate; las decisiones ya estaban tomadas y el debate no iría a ninguna parte, debieron pensar, les desgastaría (a todas y todos) y no quieren eso en medio de unas elecciones, así que votaron directamente la censura.
Se votaron todas: 75 votos a favor, 3 abstenciones y solo 24 en contra, Jerí ya no es más el presidente. ¿Quién es? Aún no se sabe, mañana sabremos cómo hemos ido de la sartén al fuego.