Un titular que da a entender otra cosa

O la enésima parte de «la importancia del lenguaje» que de cuándo en cuándo coloco por acá. Hay información que no es tal. Lo parece, sí, viene en periódicos teóricamente serios (unos más que otros) y contiene una serie de datos ciertos (más o menos) y un relato cronológico que parece que contiene una noticia, pero no, en el fondo no lo es. En La Razón (la de Perú, pero tanto da…) nos encontramos con el siguiente titular: «Huaraz: violentas protestas cobran su primera víctima». Léanlo así nomás y pregúntense: ¿Quiénes causaron la primera víctima? No sé a ustedes, pero a mí ese titular me lleva a pensar que a causa de las «violentas protestas» y por culpa de los protestantes alguien murió. Incluso ese alguien pudo ser una persona que no recibió asistencia médica porque la carretera estaba bloqueada (esto que suena absurdo fue noticia hace unos meses en La Razón, puesto como ahora lo escribo).

Pues no. La entradilla ya habla de «violentos enfrentamientos» entre comuneros (de Recuay) y la policía, pero no aclara cómo se inició la violencia o por qué se produjo (por supuesto, decir eso igual era desviar la mirada del objetivo de la nota, que es criminalizar la protesta social). La entrada de la nota termina con que dicho enfrentamiento «Huaraz: violentas protestas cobran su primera víctima». Siguen sin decirnos quién mató y quién murió, aunque ya sabemos que fue en un enfrentamiento (y no una acción unidireccional de violencia).

La víctima fue Willy Cadillo Vergara, un comunero de 33 años, y murió por un balazo. Hay otra víctima herida de bala, y no es un policía, sino un campesino. El párrafo donde se relatan estos hechos, además, está escrito de tal forma que parece que nadie disparó, que el «culpable» es la «violencia», más aun, la bala solo le hirió según el relato, ya murió luego en el camino al hospital (nada de «hirió mortalmente», que se suele acompañar cuando, si bien la muerte no es inmediata, claramente la muerte tiene que ver con la bala).

Además, no «le dispararon» sino que «fue alcanzado» por una bala que nadie disparó (no se pone jamás quién pudo pegar el tiro, supongo que la policía, puesto que si fuera de otro campesino o comunero el que disparase, seguramente en La Razón tendríamos todo tipo de indicaciones sobre él, sus padres y todo el entorno que le rodea).

La «violencia» se «cobró una víctima mortal», violencia culpa en exclusiva de los manifestantes, más aun, de un ex terrorista que intenta jugar a político (dos párrafos y la entradilla para no culpar a nadie más que a la violencia de los manifestantes de una muerte y un herido para dedicar cinco párrafos al «cabecilla» con pasado «terrorista»).

La «noticia» no cuenta para nada cómo se produjeron los hechos, menciona un camino bloqueado, pero no explica cómo los policías antidisturbios entraron con armas de fuego a dispersar a los manifestantes (o si fueron ellos los que dispararon siquiera), no relata cómo se estaba produciendo la manifestación, si existió algún detonante en la violencia o si los manifestantes atacaron a la policía al verla… En otras palabras, la noticia no cuenta nada, supongo que para que no haya duda de quién es el culpable de la muerte: El muerto. Así, porque el relato de la nota, como digo, deja caer toda la responsabilidad en los manifestantes y en su cabecilla «(ex) terrorista».

No sé si Balentín E Cacha Espíritu (que sí, ha pasado por Castro Castro y ya cumplió su condena, algo que ni Keiko ni su periódico, digo, La Razón, entienden) es el líder, lo que sí se es que el Frente existe, y que no son cuatro gatos que se oponen a la Mina Centauro SAC, ni es una protesta que no surge de la nada, sin ir muy lejos, la aprobación de un frente contra la minera se realizó en asamblea más o menos abierta con muchos interlocutores. Pero claro, según el relato del artículo, ese «grupo» está engañando a los campesinos porque la Mina cumple, así se lo dijeron a un líder de una comunidad campesina.

Ah, ya que no lo menciona el artículo de La Razón, el partido con el que postuló para alcalde al distrito de Pampas Chico (Ancash – Recuay) fue el «super revolucionario» partido «Siempre Unidos» de Felipe Castillo Alfaro. Vamos, un partido «rojo rojo rojo» (con el que tuvo un pésimo resultado electoral)… Ni se entra, al poner eso del fracaso, a considerar que fue Alcalde tras la revocatoria del 2008 en un centro poblado…

Ese es el «periodismo» de según qué medios…

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