Hay ejemplos que se deben seguir, y uno de ellos es el modelo educativo contra el analfabetismo que triunfó y triunfa en Cuba. Así se entendió en Venezuela, que entre tanta idioticia de los gobernantes algo bueno han hecho, y así lo ha hecho Evo Morales, volviendo a Bolivia el cuarto país latinoamericano (la noticia pone que es el tercero, pero se supone que Argentina tiene una tasa de analfabetos de menos del 3%) en acabar con esa epidemia que es el analfabetismo (al menos el formal, no sé cómo andarán con el funcional, pero el primer paso ya está dado). En este tiempo se ha alfabetizado a más de 800 mil personas, esto es, el 99.5% de los antes analfabetos, ahora pasan a ingresar a ese grupo ya nada selecto de quienes saben leer y escribir, al punto que Bolivia ya tiene una tasa de alfabetización del 96%.

Otros países como Chile, Paraguay, México o Uruguay se encuentran muy cerca de esa barrera del 96% (superando, algunos de ellos, el 95% de la tasa de alfabetización), mientras que países como Perú, aunque se hacen fuertes esfuerzos para reducir la tasa de analfabetismo, los números muestran que algo más del 7% de los ciudadanos mayores de 15 siguen sin saber leer y escribir (según las últimas noticias, aunque los indicadores del INEI del 2005 muestran una tasa superior al 10%).

Bolivia, como recuerda la noticia, tenía una tasa de analfabetos del 14% de la población mayor de 15 años, y si tomamos solo el campo dicho índice nos arrojaba un más que preocupante 26%, esto hace siete años. Es posible reducir drásticamente uno de los indicadores más importantes cuando hablamos de marginación y desigualdades, que es el acceso a la educación mediante la escritura y la lectura, fundamentales en la actualidad.

La progresión de Bolivia se debe a que el gobierno se tomó muy seriamente la educación de sus ciudadanos, puso en marcha un plan ambicioso y contó con la ayuda tanto del gobierno venezolano (traducido fundamentalmente en financiación) como del cubano (experiencia en la implantación de programas de alfabetización para mayores de forma masiva), lo cual se ha traducido que en tres años la mayoría de bolivianos ya saben leer y escribir.

En Perú, como decía, aunque se han hecho importantes esfuerzos en estos años aun nos falta algo, seguimos avanzando con pies de plomo sobre todo en el campo lo cual retrasa lo que sin duda es una necesidad básica, a esto hay que sumarle la falta de apoyo real a la alfabetización en idiomas que no sean el castellano, lo cual trunca el rápido avance de la necesaria educación.

Saber leer y escribir es el primer paso, una vez que se consigue el siguiente es acabar con el llamado analfabetismo funcional.

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