Notas sobre el sistema electoral alemán

El viernes, en la tertulia de RNE, alguien decía que el sistema alemán es mucho más representativo que el español. Hoy, uno del PP mandado con la gente de la Unión (CDU/CSU), comentaba que el resultado de este partido en España daría una súper mayoría absoluta, destacando el crecimiento de las izquierdas (los centro-izquierdistas de los verdes y los socialistas de Die Linke) y el mal resultado (o no tan bueno) de los socialdemócratas del SPD. Los distintos analistas destacan cómo los Liberales (FDP) queda fuera del parlamento, siendo el partido bisagra y, hasta el momento, aliado del gobierno. Esta entrada no es para un análisis del resultado, sino para explicar un poco (en la medida de mis propias posibilidades) el sistema electoral del norteño país.

Sí quiero destacar algunas cosas: La alianza conservadora entre CDU y CSU crece bastante (7,7 puntos, hasta alcanzar el 41,5%); el SPD logra afianzarse en el segundo lugar (crece 2,7 puntos, hasta 25,7%); los otros dos partidos que quedan en el Bundestag, en cuanto a votos, caen un poco (Linke con 8,6% al caer 3,3 puntos y Grüne con 8,4%, perdiendo 2,3 puntos), cierto que se posicionan como el tercer y cuarto partido, respectivamente, pero perdiendo votos, escaños y demás, solo por la caída de los Liberales; FDP, aliado del gobierno, se pega un castañazo y queda por debajo de la barrera electoral (5% -aunque si se tienen tres mandatos directos esta valla no se aplica-) rozándola con un 4,8% (perdieron 9,8 puntos); y casi entran los «euroescépticos» de AfD, que en su primera presentación se quedan con 4,7% (por debajo de la barrera). Eso significa, si suman, que este sistema «tan representativo» ha dejado fuera de la cámara baja al 15,8% de los votos, dos fuertemente concentrados (a duras penas por debajo de la valla electoral). A mí, por la práctica, ya no me parece «tan» representativo.

Sobre el Bundestag

Lo primero que hay que saber sobre las elecciones al Bundestag es que son solo para esta cámara. Quiero decir, no son unas elecciones federales generales para las dos cámaras del parlamento federal (Bundestag, o Dieta y el Bundesrat, o Consejo Federal). En Alemania rige una fuerte asimetría parlamentaria, realmente la voz cantante la tiene por completo el Bundestag; la cámara alta, sin embargo, tiene capacidad de veto. El Bundesrat mantiene, por su lado, la representación «territorial» de los Länder: los miembros de esta cámara son designados directamente por los gobiernos de los 16 estados que componen Alemania (ni por voto popular, ni por voto en las asambleas estatales).

¿Cuántos miembros tiene el Bundestag y cómo se eligen? Una de las particularidades del sistema alemán (compartido por pocos países, como Nueva Zelanda) es que no hay un número «fijo» de escaños a repartir en una elección, existe un número mínimo (598) que se elige mediante dos votos (luego se explica), teniendo además una serie de escaños «extras» (llamados Überhangmandate) que los partidos obtienen cuando les corresponden más escaños por designación directa que por reparto proporcional, así pues, en la legislatura que termina el Bundestag tuvo 620 miembros (22 mandatos extras o voladizos) y en este los resultados provisionales dan una cámara con 630 integrantes.

A falta de uno, ¡dos votos!

papeletaLa papeleta (como pueden ver en la imagen enlazada a la izquierda) contiene dos votos: uno para la elección uninominal dentro de la circunscripción electoral (que hay 299 en total) y otro para la elección en una lista cerrada dentro del Estado, a distribuir proporcionalmente. Como pueden ver en dicha imagen, no todos los partidos tienen candidatos en todas las circunscripciones. Lo más interesante de esta fórmula es que no tiene por qué ser un voto coincidente, esto es, se puede votar a un candidato de un partido en el primer voto y a la lista de otro partido en el segundo voto. De hecho, Merkel recibe muchos más votos ella que su partido ahí donde se presenta*.

El sistema en concreto ha tenido sus controversias recientes, personalmente no conozco en profundidad qué tanto pasó (dos sentencias del tribunal constitucional mediante, dos reformas legales, todo en un plazo breve de tiempo). Con lo que no voy a contarles lo que conozco por encima.

Los distritos uninominales se revisan antes de cada elección, tienen una base pura en la población y se busca que no haya mucha diferencia entre los distintos distritos (15% como máximo). Los ganadores de los 299 distritos uninominales se resuelven por la vía rápida: mayoría. Ni mayoría absoluta (como en casi todos los países presidencialistas para su presidente), ni mínimos para la mayoría (como Perú para las presidencias regionales), con ganar por un voto al segundo ya vale. Estos 299 tienen garantizado su asiento. La victoria de CDU y CSU resultó claramente hegemónica en los últimos comicios (de hecho, en el primer voto suman 45,3%, mientras que en el segundo se quedan con 41,5%).

Pero el «segundo voto» (el que va a las listas estatales) es fundamental, con él se determina la fuerza relativa de una formación dentro del Bundestag. No es que 299 se elijan con el primer voto y 299 con el segundo, la cuestión es que esto sirve para el reparto de los 598 curules (o más, como mencioné). Y acá es donde vienen los cambios recientes y controvertidos.

Se suman todos los votos obtenidos por una formación a nivel nacional y se distribuye proporcionalmente entre ellos (antes se usaba el sistema de resto mayor con método Hare, ahora se utiliza el sistema Sainte-Laguë/Schepers -una variante del sistema puro de Sainte-Laguë-). Para entrar en este reparto la formación política debe superar la alta barrera federal, ya sea obteniendo más del 5% de votos o que el partido haya obtenido al menos 3 victorias en circunscripciones uninominales (con lo cual, en términos prácticos, se excluye la existencia de «independientes» puros). La valla electoral no se aplica a los partidos pertenecientes a las «minorías nacionales» históricas (como los daneses), no se tiene en cuenta a las nuevas minorías nacionales (como los turcos) para esta excepción a la barrera.

Cada estado tiene un número determinado de escaños a elegir, pues bien, este número se obtiene también de aplicar el Saint-Laguë a la cantidad de votantes de los estados. Con esto debería haber una relación del doble de escaños por estado que los curules uninominales, pero no siempre se da esta relación en tanto que puede haber diferencias poblacionales determinadas (dentro de ese margen de tolerancia al crear los distritos, que están dentro de las fronteras políticas de los estados federales).

Una vez que se está en el reparto de escaños estatales, se produce el reparto de curules que corresponden proporcionalmente a cada una de las listas tomando en cuenta el «segundo voto» emitido en su suma nacional y distribuido en los Länder.

¿Y dónde queda la relación entre el primer -y uninominal- voto y el segundo -y plurinominal- voto? ¿Y la proporcionalidad? Es «sencillo», se toman los escaños obtenidos de forma uninominal y se restan de los mismos a los que corresponde distribuir en la lista. Así pues, digamos, al «partido A» le corresponden 5 escaños en el «Estado Z» y ha ganado en 3 distritos electorales en ese estado, pues bien, tendrán escaño en el Bundestag esos 3 uninominales más 2 salidos de las listas. ¿Y si le corresponden más por asignación directa que por la proporcional? ¡Aparecen los Überhangmandate! En el ejemplo, es cuando a ese partido que le corresponden 5 gana en 6 circunscripciones. Durante esa legislatura se crea un «mandato voladizo» extra y el Bundestag crece en un curul. Si el que tiene el escaño sobrante dimite, nadie le reemplaza.

No es raro que un partido haga campaña, entonces, por otra formación. Así buscan asegurar el escaño directo gracias a las victorias uninominales y, a la par, garantizar un buen puesto para su aliado natural (CDU/CSU han apoyado en varias ocasiones a los liberales; SPD a los verdes). Estos escaños extra ayudan fundamentalmente a los partidos grandes (son quienes, normalmente, se ven favorecidos por lo extra), mientras que los pequeños se centran en el voto a las listas rezando por pasar la barrera electoral (así también evitan presentar candidatos uninominales en los 299 circunscripciones, con todo el desgaste que resulta); en parte porque saben que el voto individual se disputa entre muy pocos realmente.

Referencias

*Excurso: Angela Merkel lleva presentándose por una circunscripción electoral bastante tiempo (ese asiento lo gana desde 1990), de quienes optaban a Canciller, ella es la única que se la juega personalmente y no va en una lista electoral.

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