La Espada de Damocles sobre el Congreso

La Espada de Damocles sobre el Congreso se llama «disolución del parlamento», figura constitucional pensada para salir de un bache en el cual el parlamento bloquea la actividad del Gobierno censurando o negando la confianza a dos consejos de Ministros (según recoge la Constitución Política del Perú de 1993 en su artículo 134). Ni por más ni por menos es otorgada dicha facultad al ejecutivo.

Pero la bancada aprista, junto con el gobierno de la estrella, se acuerdan de que el Perú es presidencialista para lo que les conviene, y se creen que estamos en un país parlamentarista para el resto de cuestiones, al igual que «olvidan» indicar que en Perú la convocatoria de elecciones tras disolución del Congreso no trae consigo las elecciones presidenciales (así que es un arma únicamente a favor del presidente, y no como en regímenes parlamentaristas que es un arma de doble filo).

Desde las elecciones que el APRA dice un día sí y otro no que disolverá el Congreso, incluso antes de salir elegido el actual presidente dejó caer que él lo tenía claro: Ante un parlamento adverso, patada en la boca. Las cosas son así de sencillas para estos personajillos cuya cultura legal es haber pasado de farra al lado de una facultad de Derecho, aunque posean un título sabe Dios conseguido cómo. O al menos se arrogan derechos que no son suyos, potestades que no poseen y demás que no existen. El 13 de Junio la editorial de Perú21 estaba dedicada a esta ya costumbre aprista de plantear patear el tablero bajo el sugestivo título de «Jaque Pastor o lobo de ensayo«.

¿Cuál es el estado de las cosas? Un parlamentario aprista (Pastor de apellido) se quejó de que el parlamento «no sirve» tras el parón a las reformas oficialistas sobre el texto constitucional, y todos los apristas de corazón saltaron para dar cobijo a tamaño despropósito (máxime teniendo en cuenta que ellos son parte de ese «no sirve» y bloquean todo lo que no sale de sus filas o de sus aliados), contando al Primer Ministro, personaje de inteligencia extraña que no duda en soltar grandes burradas sólo a la altura de las dichas por el Presidente del Gobierno o el asesino que tiene a su lado como Vicepresidente.

Pero es todo un absurdo, un juego de luces y sombras, una amenaza que si el Presidente tiene tres dedos de frente no cumplirá jamás, pero una amenaza que suena creíble desde unas filas políticas que cada vez más se acercan a esa derecha antidemocrática que en Perú campa a sus anchas con sueldos de Ministro, Congresista, Asesor de Gabinete, o lo que se tercie.

Lo malo no es que alguien haga uso de la facultad de disolver la cámara dado el supuesto en que esta se puede cerrar, lo malo es que cada dos por tres un político del actual gobierno suelte dicho posible cierre «porque el Congreso no sirve» y «no nos dejan hacer nada» con claro desprecio a las reglas de juego, a lo que todos los peruanos votamos en las pasadas elecciones, y a la Constitución que se afanan en asegurar que cumplirán (¿infringiéndola?), y que lancen la idea a nuestra ciudadanía de que la mano dura es necesaria, que el Congreso es una pérdida de dinero (como concepto, no sólo el actual) y que lo mejor es seguir como borregos los dictados arbitrarios del Líder, único valedor de la verdad.

Y lo peor es que últimamente me estoy comiendo con papas todas estas cortinas de humo lanzadas por el ejecutivo o sus secuaces, digo, ilustres congresistas.

6 comentarios sobre “La Espada de Damocles sobre el Congreso”

  1. Realmente muy creativo, ¿por que no te dedicas a escribir un tratado sobre cultura política?, sería muy interesante enseñar a mis alumnos cuando alguien utiliza el lenguaje para ser sectario y ver las cosas desde un sólo punto de vista. En suma enseñarles cual es la forma de no escribir sobre política.
    Debo decirte que nunca más voy a tomarme el trabajo de leerte, realmente es una perdidad de tiempo.
    Saludos.

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