Sobre la RMV: una respuesta no solicitada

Determinadas afirmaciones no se pueden soltar a la ligera como si fueran, además, una verdad tan obvia que no necesita probarse (como un «hecho notorio» que no debe ser probado), aunque se esté transmitiendo en poco espacio, siempre es necesaria no solo una precisión fina, sino también no dejar caer ideas que son directamente falsas. El 28 de febrero en el suplemento Día_1 de El Comercio (edición impresa), en la sección «El buzón» (cartas con respuesta) un lector se mostró preocupado por nuestra remuneración vital mínima (RMV) y recibió la siguiente respuesta:

«El salario debería determinarse, como todos los precios de una economía, por la oferta y la demanda. Sin embargo, en economías con mercados poco desarrollados como el nuestro, hay quienes opinan que existe la necesidad de establecer parámetros mínimos para impedir abusos. El salario mínimo en el Perú, dicen otros, lo único que hace es dificultar el acceso de más trabajadores a los beneficios de la economía formal. En ese sentido, establecer un salario mínimo más alto equivaldría a condenar a muchas personas a trabajar por los mismos montos que ahora pero sin ningún beneficio social adicional, coma vacaciones o seguro médico. En el Perú, el salario mínimo está entrando en desuso porque el mínimo real está por encima de aquel. Así, el monto oficial es más una referencia que un precio fijado.»

Lo primero es una declaración de intenciones (o ideológica) en toda regla, no está mal, cada vez vuelve a tener más auge esa doctrina que sigue tratando los mercados de trabajo (sí, los) como un solo mercado en que se pueden aplicar las ficticias leyes del mismo para que de la oferta y la demanda salga el precio, pero bueno, es una postura ideológica que por ahora no entraré a criticar.

Me ha llamado poderosamente la atención la afirmación sobre las «economías de mercado poco desarrolladas», no voy a negar que hay quienes defienden el sueldo mínimo de esa forma (porque de todo hay en esta viña), sino la propia idea que se deja caer que es algo que pasa en las en «economías con mercados poco desarrollado», claro que la RMV busca que no se cometan abusos (fin del Derecho Laboral, así como de otras ramas como es el Derecho de Consumidores y Usuarios), pero sin más, no se justifica en que la economía de mercado esté poco desarrollada. No tiene que ver con su mayor o menor desarrollo.

Así en Alemania existe un sueldo mínimo bastante decente, y si no lo consideran una economía de mercado desarrollada por el fuerte intervencionismo estatal y sindical (donde mejor funcionan las empresas es donde se les permite a los trabajadores participar en la gestión por medio de sus representantes), podemos poner de ejemplo Estados Unidos, país que mal que bien es el ejemplo mundial de economía de mercado desarrollada, donde existe la Fair Labor Standards Act que establece el salario mínimo federal, existiendo además, en los estados que lo estiman oportuno, un salario mínimo por encima del federal a aplicar dentro de dicho estado (en otros es inferior, pero se aplica, en este caso, el federal).

No estoy negando que el salario mínimo sea polémico (es duramente atacado por quienes defienden una apertura total de los mercados de trabajo en cuanto al precio del mismo -aunque a la par defiendan, irónicamente, cerrarlo a extranjeros, esto es, restringir la oferta-), pero sí niego que esté relacionado con el poseer una economía de mercado subdesarrollada (por decirlo de otra forma), prueba de ello es que economías de mercado muy desarrolladas tienen también sus propios salarios mínimos. Esa simple idea plasmada en la segunda oración de la respuesta hace pensar que tenemos una RMV porque somos un país aun atrasado, sin instituciones económicas asentadas. Y la verdad, el salario tiene poco que ver con eso.

Las dos críticas siguientes contra el salario mínimo son parte de la misma expresión inicial, la de la economía de mercado como fijador de los precios, y es curioso cómo sale siempre a relucir el tema de la economía formal – informal cuando se habla del salario mínimo, tiene más sentido hablar de limitar la contratación de nuevas personas (por el coste elevado) que de asumir que si una ley no es económicamente atractiva la misma se incumplirá y santas pascuas (y como si no se contratara «en negro» a mucha gente que cobra por encima de la RMV), sin que haya ningún tipo de control o sanción.

Pero bueno, pasemos al final (el final y el comienzo, de textos así, son los que tienen toda la chicha):

«En el Perú, el salario mínimo está entrando en desuso porque el mínimo real está por encima de aquel. Así, el monto oficial es más una referencia que un precio fijado.»

Teniendo en cuenta que en Perú la tasa de empleo informal es demasiado elevado, así como el subempleo en sus distintas formas, sumando a ello la micro empresa y los «independientes» (que no son tales), difícilmente se puede asegurar que el salario mínimo está en desuso por un mínimo real superior, menos pensando en las tasas de pobreza que hay en Perú. Ojo, mínimo real y media de salarios no son lo mismo, evidentemente la media está muy por encima del mínimo, entre otras cosas porque solo se toman los ingresos regulares o formales.

Tampoco hay que perder de vista que si existe un sueldo mínimo este se use las menos veces, y que todos ganen por encima de ese mínimo vital, siendo las reivindicaciones sobre aumentos del salario mínimo una forma de «presionar hacia arriba» todos los salarios.

La Remuneración Mínima Vital, como su propio nombre indica, es el pago mínimo por el trabajo para que una persona (solo una, no su familia) pueda vivir (también con lo mínimo), así que, en principio, debe estar relacionado con el coste de vida (el salario mínimo, como todo salario, luego tiene más que ver con el poder de negociación, en este caso no solo entre los privados, sino en el poder de presionar al gobierno al momento de determinar la RMV). Pero ya vemos cómo en Perú el coste de vida se dispara mientras que el salario se modifica como le venga en gana al gobierno (como pasó con la última subida), y a veces ni siquiera se aumenta relacionándolo con el IPC o con cualquier otro indicador que nos permita ver las variaciones en el coste de vida.

Excurso: Aun tengo unas entradas pendientes sobre el salario, los mercados de trabajo (en plural) y temas anexos, donde sí criticaré con más profundidad -porque acá la he criticado por encima- afirmaciones neoliberales sobre cómo se debe determinar el salario y contra el propio concepto de «mercado de trabajo» (en singular). Sí quiero recordar que lo que está en juego en esos mercados no es «el trabajo» sino la «fuerza de trabajo», que tampoco son lo mismo.

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