«Hemos detectado que existe una fuerte evasión de impuestos en las empresas que reciben pagos con tarjetas, por tal motivo, queremos conocer los montos involucrados en estas transacciones y así monitorear si se están cumpliendo los pagos»

Declaró Manuel Velarde, mandamás de la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (Sunat). La idea para solucionar la evasión en el pago del Impuesto General a las Ventas (IGV) cuando la operación se realiza con tarjetas (débito y crédito por igual) es, para la SUNAT, el imponer a un intermediario la obligación de efectuar una retención del IGV. ¿Quién realizará dicha retención? ¿Las operadoras (Visa, MasterCard, etc.)? ¿Los bancos? Aun todo está en nada, así que es pronto…

Aun siendo pronto, me lanzo a opinar como tantos otros (como Martín Pérez, congresista de UN o Rolando Castellares, experto en derecho bancario). En frío y en teoría, pues es otra retención más, que, como el resto de sus hermanas retenciones, busca que se pague lo que efectivamente se debe (no es un nuevo impuesto ni mucho menos), el problema, o la cuestión, está en el débil funcionamiento que en Perú existe en cuanto al pago con tarjeta, si es más difícil defraudar a hacienda en estos pagos que en el de efectivo, volveremos a ver una caída o penalización por su uso, otro tanto pasa por el costo extra de quien deba realizar las retenciones y, por tanto, las declaraciones de las mismas.

Por lo pronto, la naturaleza y efectos de esta retención no sería comparable con el Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF). Es cierto que ese impuesto tiene mucho de “controlar” las transacciones financieras, pero no sirve para el objetivo de recaudar lo que se debe por el IGV, no es lo mismo un impuesto de control que una retención.

Ahora bien, en línea con lo que dice Martín Pérez, el congresista de Unidad Nacional (UN), esta retención puede ir contra la bancarización de la economía (que favorece a las entidades bancarias en particular -y sus dueños-, y al sistema financiero en general), es triste pero cierto, se preferirán (como ya se hace) los medios de pago que favorezcan el fraude fiscal. El problema de fondo, que busca atacar Hacienda, es justamente el elevado fraude existente en Perú, y que juega en contra de todos.

En Perú 21 Castellares declaró:

«Si bien este sistema operativo puede funcionar y facilitar la recaudación del IGV, alguien tendrá que asumir su costo. Los operadores, son internacionales, y no estarían obligados a hacerlo, por lo que sería el consumidor quien terminaría pagándolo.»

Sin dudas ahí radica parte del problema, y supongo que ya lo prevé la Sunat. Lo que no me gusta es ver Manuel Velarde no confía mucho en la medida adelantada (ya avisa que, una vez puesto en marcha, si da resultados negativos, se quita y ya, ¡como si no afectara a la larga!), y que la ha dado a conocer al gran público antes de hablar con la gente del Ministerio de Economía y Finanzas o con los de Visa y Mastercard (los operadores cuya opinión hay que escuchar).