Hay de todo entre las reacciones al (inminente) nombramiento de Yehude Simon como nuevo Primer Ministro de la República, en general cierta alegría al ver que Alan conserva, mal que bien, cierto instinto de hacer política lejos de las patadas, al margen de si se está a favor o en contra del nombramiento de un presidenciable, como es el actual mandamás de Lambayeque. Nunca llueve a gusto de todos, por supuesto, pero quien se ha mandado con todo contra el nuevo presidente del Consejo de Ministros es Aldo Mariátegui, una suerte de voz de la consciencia derechista mediática en los oídos de García.

Lo interesante del caso no es que Aldo M se ponga en contra del nombramiento (como escribió un analista en Perú21 en plan broma: ¡Horror, un caviar!; con eso es más que suficiente para que Mariátegui se tape la nariz al hablar de él) si no los argumentos que usa en contra del personaje humanista, toda una demostración del perfecto manejo del diccionario de falacias que tiene como norma discursiva el director de Correo.

Por un lado, el APRA y Yehude no son tan lejanos, esto es, sus acuerdos pragmáticos en Lambayeque son una constante que ha permitido a Simon mantenerse a la cabeza de una región básicamente aprista mientras, eso sí, su partido se quedaba a dos velas. Tenemos los acuerdos electorales con independientes y poselectorales con los apristas, así que no es demasiado contranatura (como sí lo sería con otros personajes de la centro izquierda peruana) y da impresión de amplitud. Sobre el tema de Simon y su cintura política, recomiendo la lectura de “Simon: un “muchachito del ayer” en el gobierno de Alan García” en El Jorobado de Notre Dame (escrito por Carlos Meléndez, más conocido como Jorobado). Hay que tener en cuenta, además, las juntas de Yehude Simon que lo han ido acercando a la esfera de decisiones del APRA, me refiero a Remigio Morales Bermúdez, de triste recuerdo para los peruanos pero feliz para quienes usan sus servicios.

Aldo Mariátegui suelta un potente: “en la elección del nuevo Premier primó lo político sobre lo económico. ¡Miopes! [...] lo más sabio hubiese sido poner a PPK como Premier.” Para decir eso se basa en la coyuntura internacional de crisis. Me pregunto para qué vamos a tener un Ministerio de Economía y Finanzas si el trabajo se lo damos al Primer Ministro. Y eso que el señor PKK me da tanto igual como presidente del CM como el propio Simon, salvo que el segundo “chocará”, en su caso, con ministros del Interior, Defensa o el Presidente de la República y el primero chocaría, sobre todo, con el ministro de Economía, el de Producción o el de trabajo (hasta cierto punto, en una coyuntura internacional económica adversa, es mejor que el PM no choque con el ME). Además, se necesita estabilidad política para que el MEF funcione bien ante la crisis, con Simon tal vez se consiga lo que con PKK sería imposible (y hablo, por supuesto, de estabilidad en los conflictos sociales internos, no tento en la política congresal).

“Y con un ex emerretista de Premier no es raro que los desconfiados empresarios permanezcan mudos y los militares anden furiosos”, dice Aldo Mariátegui en su columna de hoy. Lo primero es falso, lo segundo también, y lo tercero es ya casi estructural. Los militares andan enfadados con cualquier persona en política que no los considere semidiosos inmunes a las leyes mundanas, así que, salvo con cualquier fujimorista o militarista de pro, andarán molestos. Máxime cuando no aceptan (generalizar es malo, cuando algunos mandos y bases aun no aceptan) que su época de impunidad y arrestos por simples sospechas acabó hace unos años (aunque tengamos brotes como lo aquellos inocentes arrestados por el viaje a Ecuador). También les podría molestar, horror, porque habla de derechos humanos… (Hay que decir que es de los “izquierdistas” que reconoce la culpa de los partidos de su rama en el conflicto armado interno.)

Sobre los empresarios, creo que quien mejor contesta (de forma anticipada) dicha cuestión es Roberto Bustamante Vento (El Morsa): “Simon es el líder regional favorito de los ricos< [...] Un líder regional que es bien visto en los NSE A y B, y que se le ve además como alguien que apoya, en líneas generales, las políticas centrales del gobierno [...]” (¿Por qué Yehude Simon?). Bustamante nos muestra una serie de datos estadísticos sobre el conocimiento del personaje y no deja de ser curioso que, justamente, es la clase alta la que mejor le conoce y más a gusto se sentirá con él frente al desconocimiento generalizado (no digamos ya entre la juventud).

Sobre lo de si es emerretista… Al margen del apoyo moral o expreso que pudo dar a la guerrilla, que Mariátegui recuerde con insistencia dicho pasado para presentarlo como un ex-preso condenado no deja de resultar sintomático en un personaje que no entiende ni quiere entender el Estado de Derecho, en tanto que se olvida señalar que no hubo pruebas contra Simon y que la amnistía que recibió, como muchos otros presos políticos, fue dada en tanto a la carencia total de pruebas con la que el tribunal, arbitrariamente, le condenó.

Mariátegui apela al miedo al terrorismo para atacar al próximo Primer Ministro, además de forma falaz, claro. Deja caer que con la nueva incorporación el gobierno, en época de un cierto repunte de Sendero Luminoso, incorpora entre sus filas a un terrorista. Aldo no olvida algunas cosas pero no menciona otras tantas, en general se tiene claro que Simon fue un preso político, y que en todo caso su apoyo (más o menos expreso) al MRTA quedó ya muy en el pasado, y su viraje al centro lo aleja incluso de Susana Villarán (que ya es decir mucho), al punto de estar, programáticamente hablando, más cerca del APRA que de su pasado izquierdounidista, eso sí, con más discurso de “derechos humanos”, pero en el plano social, como “el cambio responsable” de Alan (que no ha llegado ni se ha intentado, cabe recordar).

El cazador de brujas realiza una serie de preguntas:

¿Alan lo dejará trabajar a su gusto? ¿Brillarán dos soles bajo un mismo cielo? ¿Y esa cojudez de dialogar con la izquierda? ¿Qué diablos vas a acordar con radicales y enanos electorales como Javier 0.5% Canseco o Mario Huamán? ¿Con Humala? ¿Con Patria Roja? ¿Dialogar con quienes no quieren diálogo si no que tienen una agenda subordinada al chavismo?

¿Alguien trabaja tranquilo con Alan de jefe? Tendrán choques, veremos cómo se manejan. Supongo que Simon será un bombero del gobierno (salvo con los fujimoristas, con el resto lo ha sido en mayor o menor medida, ha bajado los humos a toda la oposición en una, pero los fujimoristas y Del Castillo se odiaban a matar, así que en ese plano el gobierno no suma un nuevo enemigo, si no que mantiene su odio-amor fujimorista en las mismas). No sé si Aldo Mariátegui sufre de miopía, pero la izquierda no se reduce a cuatro nombres de la política partidista (por suerte) ni de las ONG (también por suerte), y muchos conflictos sociales tienen, sin muchas dudas, a gente de la izquierda ahí metida, por no hablar que para Aldo todos los que protestan al gobierno son, según el día, rojos o caviares (salvo cuando piden más libre mercado, ahí son Héroes de la Patria como poco). El gobierno, en una coyuntura como la actual, debe parecer abierto al diálogo, debe calmar los humos de la protesta social y reconducirla a mesas de diálogo (otra cosa es que dudo que salga algo positivo de ahí), y para eso hay que bajar al diálogo. No todo se soluciona a patadas ni con criminalización de quienes protestan (como se ha venido demostrando en los últimos años).

Del Castillo llegaba tarde y mal a realizar esa labor (encomiable algunos intentos rápidamente desacreditados por otros ministros), tal vez Simon logre, por pura cintura política y buen hacer canalizando apoyos políticos, calmar los ánimos y presentar como posible el diálogo, eso ya es todo un avance.

¡Claro que hay que dialogar, señor Mariátegui! Hasta con el fujimorismo, hasta con Hernán Fuentes, y con Humala sin dudas, escuchar es de por sí bueno (y dialogar nunca es aceptar todo lo que la otra parte dice). ¿Que no quieren diálogo? ¿Se ha intentado? Hasta ahora en muchos temas la respuesta inmediata del gobierno era “eso no se discute”, en todo caso, quedará patente que no quieren diálogo cuando se les tienda la mano y ellos la rechacen, así se descubre quiénes piden lo que no dan y quienes pretenden concentrar antes que destruir, algo que hoy por hoy no pasa.