«Desde nuestro respeto y acatamiento a la Constitución y con la mayor consideración le comunico que no asistiré a la cena oficial a la que me ha invitado como máximo representante de nuestra organización. Dado que se trata de una celebración privada, que no debe mezclarse ni utilizarse como un acto de reafirmación y adhesión a la monarquía como régimen de estado que no compartimos, no considero apropiada ni adecuada nuestra presencia en dicha cena prevista para el próximo día 9 de enero. Me parece lo más oportuno y consecuente con nuestro ideal republicano que, respetando lo personal, no debe interferir en un homenaje que transciende el ámbito privado para convertirse en un acto público de exaltación monárquica que no compartimos.»
Llamazares, el Republicano

El párrafo copiado corresponde a la parte central de la carta enviada por Gaspar Llamazares, el inexplicable líder de Izquierda Unida, comunicando a la Casa Real que no asistirá al cumpleaños del Rey Juan Carlos I, Jefe de Estado de España.

Gaspar Llamazares, que a veces parece de izquierdas y todo, recuerda que Izquierda Unida es un partido republicano, y que básicamente “acatan” que el Rey existe y el sistema es monárquico, pero no hay que ir más allá y que todo acto que se salga de lo necesario y se vuelve “obstentoso” (como la celebración del cumpleaños de Su Majestad por todo lo alto a expensas del erario) sale de las obligaciones protocolarias del presidente-portavoz de un grupo parlamentario.

El Rey, por supuesto, invitó a Gaspar Llamazares (a fin de cuentas, tiene un cargo público en el Congreso de los diputados, y es el Secretario General del tercer partido con más votos en las últimas elecciones generales), y el mismo ya avisó que no iría (no es cosa de que pongan una mesa que no va a ser ocupada, mejor así para todos). No se debe hacer ninguna montaña de esto, sólo hay que reconocer que por una vez Llamazares está siendo medio coherente con el ideario de su partido y del más de millón de españoles que votaron por la formación izquierdista (aunque poco unida).

La carta (al margen de una errata que espero no figure en el original enviado, que ese “ustéd” duele) debió ser más dura, debió pedir que el Rey permitiese la segunda transición en España (ya que él fue el ángel guardián de la ocurrida hace unos 29 años), esto es, que él mismo abriera el camino para que los suyos admitieran que la monarquía no es, realmente, un sistema democrático, que una Jefatura de Estado hereditaria es contraria, directamente, con un sistema que proclama la igualdad entre los españoles para luego diferenciar una familia (eso suena al manido todos somos iguales, pero unos más iguales que otros)… En fin, que un párrafo extra, con sentido comedido en tanto que es una carta de excusa de no asistencia, y a sabiendas que iba a ser pública, no sobraba una reivindicación más fuerte de una tercera República para los españoles. Igual en las palabras de Llamazares a los periodistas (pero este sujeto, anticarismático donde los haya, no es capaz de tanto).

Por una vez, y que no sirva de precedente, aplaudo la coherencia de Llamazares.