Casa Rosada (Argentina), Foto DEIGUALAIGUAL.NET

“Los gobiernos de Argentina, Brasil, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Venezuela firmaron este domingo en el salón blanco de la Casa Rosada, en Buenos Aires, la creación del Banco del Sur con un capital inicial de siete mil millones de dólaresreza la noticia. Dos ejes distintos confluyen en un proyecto que intenta alejar, al menos un poco, a dichos países (y a los que se vayan sumando) de la tiranía del FMI y el Banco Mundial. El Banco del Sur nace un poco descafeinado de lo propuesto en inicio planteada, ya que en principio servirá para financiar obras de infraestructura (más que necesaria en todos los países citados, principalmente en Ecuador y Bolivia).

A futuro se quiere que el Banco del Sur (BS) sirva también para sufragar costosos pero necesarios programas sociales, pero en el corto plazo parece que esto no va a ser posible, siendo uno de los principales frenos al BS durante los últimos tiempos y que al final se decidió por no incluir en la fundación. De esta forma, los países miembros del BS consiguen una “financiación propia o entre amigos” para los importantes proyectos de infraestructura, necesarios en una región donde mucho tiempo y dinero se pierde en infraestructuras insuficientes o decadentes.

El gobierno de Venezuela fue el que más fuerte apostó por crear este órgano paralelo a otros de crédito internacional, y por ello es quien pone más dinero sobre la mesa (tres mil millones de los siete mil fundacionales), el gobierno de Brasil se mostró desde un inicio favorable a un proyecto financiero levemente limitado (como el que finalmente nace) y ya había avisado que no pondría “tantísimo” como para poder financiar el gasto social de otros países, al final el gigante suramericano puso dos mil millones. El gobierno de Argentina un gigante que “va bien” pero realmente está en continua crisis desde hace bastantes años, no tiene capacidad actual por “apostar por algo más grande”, ni tampoco ganas de alejarse mucho del FMI y el BM, así pues, su participación es menor de lo que cabría esperar a la que fuera una de las grandes economías de la región, participa con 800 millones.

Aún quedan serias dudas de cómo funcionará internamente el Banco del Sur, por un lado se habla de una participación igualitaria entre los distintos estados (así pues, Uruguay, con 3.5 millones de habitantes, tendría el mismo poder decisorio que Brasil y su población de 183.8 millones), aunque algún medio argentino señala que eso aún no está decidido del todo por el enfrentamiento existente entre Venezuela y Brasil. En realidad, que se tenga igual representación no significa que haya un reparto igualitario del poder de voto ni mucho menos.

El Banco del Sur, al final, nace cubriendo los países integrantes del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela) y a dos de los estados asociados (Bolivia y Ecuador), Colombia participó en casi toda la negociación pero al final dio un paso al costado, por su parte Chile integró algunas de las sesiones, pero decidió, como en casi todos los proyectos regionales, estar a un lado. Si se fijan en “el mapa” de la región, verán que Ecuador, con la retirada prenacimiento de Colombia y la no participación de Perú, queda como una “isla” en el territorio integrado por los participantes del BS.

El mayor reto

Al margen de cumplir los difíciles objetivos (el avance económico y social de una región que cae una y otra vez en los mismos errores), el BS tendrá un difícil reto: Funcionar de forma distinta a lo que estamos acostumbrados. Y esto lo expresan muy bien distintas organizaciones sociales de Latinoamérica cuando, en una carta abierta reclaman al BS que se “aleje” de los “comportamientos no democráticos, no transparentes, regresivos y desacreditados de los organismos multilaterales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Interamericano de Desarrollo y la Corporación Andina de Fomento”.

La verdad, es que dudo mucho que el BS consiga un funcionamiento transparente y democrático, a tenor de cómo funcionan los países que son miembros del mismo y sus propios gobiernos. Aún así, espero sinceramente que tengan al menos un mejor funcionamiento en la región que los organismos citados en la carta abierta, y que al menos no sirva de instrumento imperialista para Venezuela y/o Brasil. A su vez espero que países como Perú, Colombia y Chile terminen entrando en el proyecto integrador, en tanto que si se busca una integración de América del Sur debemos superar la cantidad de estructuras paralelas que tenemos (¿se han dado cuenta de lo idiota que es tener una CAN con todos los miembros de Mercosur como asociados y un Mercosur con todos los miembros de la CAN como asociados?).

Ecuador, Bolivia y Venezuela, con este BS, se alejan un poco de la Corporación Andina de Fomento (organismo que mezcla gobiernos con bancos de la región andina), organismo de la cual son, junto con Perú y Colombia, los principales accionistas. Para los países que se alejan de esta corporación no es necesariamente negativo, todo lo contrario, lo habrán hecho a sabiendas, pero sí puede serlo para quienes sólo se quedan en el CAF (Perú y Colombia, sin contar con los países de América Central y del Caribe miembros, y de España), tal vez, cuando el BS comience a funcionar, Perú y Colombia vean más razones para aportar al proyecto integrador.

Por otra parte, esto nos plantea si es un paso medio o final en el camino financiero. Y hasta qué punto queremos avanzas y a qué velocidad, si es que queremos, hacia un sistema financiero y económico único (vamos muy lento, CAN y Mercosur, en este sentido, son un verdadero fracaso) donde prime la solidaridad interregional (sea dentro de los actuales estados o entre sí).

Imagen: Casa Rosada, donde se firmó el nacimiento del Banco del Sur. Fotografía del archivo de De Igual a Igual.