Hay que tener mala leche para llamar a una niña “España”. Leo en El País y en El Comercio (a la vez, milagros del rss de ambos) la típica historia de un parte en una zona de catástrofe, de esos alumbramientos que traen una luz de esperanza. Pero a la par, la tontería de los “en honor a” fastidiarán a una pobre niña recién nacida. En resumen: Una niña recién nacida se llamará “España” en honor a los voluntarios españoles que han ayudado al parto. El responsable de los cooperantes españoles ha seguido el discurso que se debe realizar en estas circunstancias (gran alegría por el nacimiento, emoción en el cansancio, y demás sentimientos positivos), pero no entró a valorar la decisión de los padres de llamar a la niña España.

Entiendo el agradecimiento de los padres a ese grupo de voluntarios que se están partiendo el culo en el hospital de San Clemente, y que hay que reconocer el trabajo de atender a unas 800 personas (según sus datos) y estar trabajando en zonas difíciles, pero de ahí a fastidiarle la vida a la niña hay un trecho.

Una cantidad increíble de mujeres españolas podrían haber servido de homenaje para los españoles, y si nos ponemos “inmediatistas” y monárquicos (eso de los reyes siempre gusta a alguna gente, esa que lee prensa rosa y tal), Sofía, Letizia o nombres de ese estilo no hubieran ido tan mal a la recién nacida (Leonor no, por favor). Pero no, otra vez la huachafería tapa un bonito gesto.

Para cuestiones importantes sobre el terremoto en Pisco (Ica – Perú) puede consultar: