Fujimori ExtraditableEn este momento, Alberto Fujimori, ex presidente del Perú, debe estar pensando lo barato y cómodo que sale asesinar, torturar, delinquir de todas las formas habidas y por haber, y encima declararse como victorioso moral de una guerra contra la Justicia, la Razón, la Lógica, y todo cuanto podemos considerar bueno y correcto. Lo sé, sueno más absoluto que lo normal, pero es por la rabia que me da al leer que el magistrado chileno, Orlando Álvarez, ha dictaminado (en la primera instancia del proceso de extradición) que no, que no se puede extraditar a Fujimori. Comparto la indignación de Gamarra.

Hace unos días nos alegramos al ver que la impunidad de Fujimori podría acabar, a la luz de un ínclito informe de la fiscal de la Corte Suprema de Chile, Mónica Maldonado, que daba luz verde a la extradición del ex mandatario peruano por una serie de delitos contra los derechos humanos y otros tantos de corrupción.

El magistrado Álvarez, aunque echó por tierra las excepciones procesales del ahora candidato al senado japonés (Alberto Fujimori) a la par que excluyó como válidos otros argumentos de la defensa del infame ex presidente.

Ahora, eso no significó que Álvarez decidiera la extradición, puesto que se debía probar que dicha extradición se podía dar según el Derecho Internacional y las normas chilenas. Y en varios de los delitos imputados al ex presidente, el Juez chileno consideró que no estaba probada de forma suficiente la participación del procesado, por lo cual, no se podía proceder a extraditarlo. En otros casos, aunque sí se acreditaba la participación del prófugo ex mandatario, no existía correspondencia típica entre el Derecho Peruano y el Chileno, como es el caso de las “escuchas” telefónicas, lo mismo ocurre con el caso de “asociación ilícita en el caso Faisal – Aprodev. En algún caso, me parece, el juez peca de positivista, o ha aprovechado para explotar una laguna (como el no dar por válida una de las imputaciones por asociación ilícita y usurpación de funciones en tanto que el código penal del país del sur no castiga a quien comete un ilícito si no tenía las atribuciones del cargo idóneo para cometerlo). En algún caso, se rechazan delitos imputados por haber ya prescrito.

En muchos de los delitos, al parecer, el juez chileno buscaba una participación directa y material en los hechos concretos que supondrían la realización inmediata del hecho delictivo, con una interpretación limitadísima de lo perseguido por los preceptos penales correspondientes, y olvidándose de los autores mediatos y demás, con lo que deja, siempre, una puerta abierta para la impunidad de los altos cargos al no ser ellos quienes se manchan las manos de forma inmediata. A fin de cuentas, todos esos hechos avalados desde altas instancias del gobierno quedan fuera de acreditación posible, y por tanto, será imposible, si seguimos la tesis del juez chileno, juzgar a ningún jefazo. De nada.

En fin, ya comenzaron todas las declaraciones, los satisfechos, los triunfalistas, los no tan triunfalistas pero alegres, los que ya anuncian el fin del mundo, los frustrados, indignados, molestos, cabreados, jodidos, deprimidos, decepcionados, paranoicos y demás. Y hay sospechas de todo tipo.

En este sentido W. Ocram tenía razón: el que Fujimori se presente para el senado japonés ponía difícil que el gobierno chileno viera con buenos ojos una extradición. Y aún confío en que no haya existido llamada alguna para presionar al positivista juez chileno, y espero, con inocencia desbordante, que sólo sea, la decisión del magistrado, fruto de un conservadurismo insólito antes que en una presión pura y dura.

Pero esto es el primer round, y aunque los ánimos estén bajos, no podemos rendirnos ahora, no podemos dejar que ese canalla se salga con la suya, no podemos…

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