¿Y estos son los defensores de los Derechos Humanos?

Es difícil, descaradamente difícil, mantener la frase como “cárceles secretas” cuando los gobiernos de los países donde dichas cárceles existieron (o existen) sí las conocían. Es cierto, los ciudadanos no sabíamos nada de ellas, pero cuando se comenzó a hablar de los vuelos con secuestrados hacia Estados Unidos (Guantánamo en la mayoría de casos) los gobiernos se apuraron a declarar que se hacía a sus espaldas. Luego se supo que no, que los gobiernos conocían dichos vuelos y sus paradas (muchas de ellas en España, gobierno opositor a Guantánamo y la guerra de Iraq, al menos sobre el papel… ¡cuanta hipocresía!), ahora sabemos, además, de un acuerdo expreso (secreto, eso sí) entre muchos países europeos (esos tan defensores de los derechos humanos), la OTAN y Estados Unidos en la que se prestaba colaboración para los secuestros internacionales y el establecimiento de cárceles secretas y, por supuesto, ilegales.

Alemania, Polonia y Rumanía han rechazado su implicación en este tema de las cárceles secretas y el conocimiento de los vuelos con los presos, pero desde Estados Unidos, Tam Casey (portavoz del Departamento de Estado) se ha confirmado la participación de los miembros de la OTAN y de la Unión Europea, manifestando, a la par, su deseo de que continúe este feliz matrimonio en la “lucha contra el terrorismo” (terror contra terror, obviamente).

En Polonia y en Rumanía, además, las cárceles ya nada secretas fueron “claves” en el “programa especial de la CIA”, al menos entre el 2003 y 2005. Se señala que el ex presidente polaco, Alenzander Kwasniewski, permitió que dichas cárceles clandestinas funcionaran en su suelo nacional, que no se hizo a “sus espaldas”. En Rumanía la responsabilidad la tiene el actual presidente, Traian Basescu, al punto que las cárceles clandestinas fueron montadas por la CIA con ayuda de los servicios secretos del ejército rumano.

Mientras tanto, el matrimonio de dominación entre Estados Unidos de América y la Organización del Tratado del Atlántico Norte quedó patente en el 2001, con un acuerdo de colaboración para que EUA pudiera realizar operaciones en territorios europeos. Oficialmente ese acuerdo no existe, pero, por las evidencias de campo, queda patente que no es una invención del informe.

Por supuesto, nunca se juzgará a ningún alto mando por estas cárceles clandestinas, donde, seguramente se cometió todo tipo de torturas, y donde al menos se sabe que pasaron personas secuestradas y que ahora están siendo torturadas por el gran defensor de las libertades del Mundo.