Elecciones Sindicales: ¿Boicot o participación?

Cada vez que se acercan unas elecciones sindicales, ya sea de un sector o una empresa grande en particular, vemos una intensa labor propagandística, realizada tanto por los sindicatos que piensan participar en las elecciones como por los grupos que desean una forma distinta de sindicalismo y llaman a la abstención. Los que más se preocupan en que votemos son, por supuesto, los sindicatos mejor posicionados en el sistema actual, y con ello, los más beneficiados (económicamente hablando) por el mismo, deben mantener un buen número de representantes en los comités para presentarse como el «sindicato mayoritario», lo cual le da el peso que necesitan para su lucha. Mientras tanto, desde el anarcosindicalismo más clásico (representado por la Confederación Nacional del Trabajo -CNT-) se nos anima a la abstención y a la organización de los trabajadores en otra forma distinta de lucha dentro de la empresa.

La crítica a las elecciones sindicales es simple: No sirven de nada. Al menos, de nada positivo para el trabajador. La existencia de una representación no vinculante, que emula el modelo liberal, para que los trabajadores vean coartadas sus capacidades de decisión en pro del funcionamiento de una suerte de parlamento de trabajadores elegidos para decidir el futuro de sus compañeros sin, realmente, responder ante ellos es un error para la CNT, el Comité de empresa y todos sus partícipes están a sueldo de la compañía, se dan una serie de privilegios y se amansa a las fieras, esa es más o menos la lógica de los comités.

«[L]os comités de empresa son órganos corporativos e insolidarios que dividen a los trabajadores empresa por empresa, haciendo un sindicalismovertical, y practicando el parlamentarismo, y por tanto dividiendo a los trabajadores. Hacen de los sindicatos órganos burocráticos al servicio de la patronal y del gobierno, quienes los mantienen, ajenos así a los intereses de los trabajadores.» (Fuente: «NO a las Elecciones Sindicales: contra los privilegios y traiciones de los Comités de Empresa, por la Asamblea y las Secciones Sindicales.«)

El problema parte del propio sistema, o mejor dicho, de la puesta en práctica del sistema en sí. Esto es, en un principio, en el papel, los Comités de empresa no tienen por qué ser una mala idea, o contraproducentes para la lucha de los trabajadores. Pero la práctica nos demuestra algo muy sencillo: El sistema parte pervertido y el ser humano es demasiado egoísta en muchas ocasiones, y en los comités esto se ve. Y el sistema, a la larga, busca generar la necesidad de mantener el statu quo, con ello, limita la actuación sindical de forma valiente.

No voy a tirar basura sobre mi propia casa, hay gente que vale dentro de casi todos los sindicatos de clase, pero no es raro encontrar al traidor de turno en cada comité de empresa, en cada negociación de un convenio colectivo y, al final de la pirámide jerárquica que, extrañamente, se forma, ver a esos sindicatos más representativos (por su participación en los Comités) firmando reformas laborales que sólo perjudican al trabajador, siendo un verdadero autogol en cualquier avance en los derechos de los trabajadores.

El sistema genera una carrera entre los sindicatos para conseguir «representantes». ¿Por qué? La importancia de un sindicato (y con ello, la cantidad de dinero que recibirá) se mide por la cantidad de representantes en las empresas (en las que existen comités o delegados, que no es en todas), estos representantes intentarán mantener su puesto porque les genera beneficios directos, a ellos y a su organización.

A la par, el trabajador delega su poder en una persona que posiblemente no conozca, y se vuelve en un actor más bien pasivo de toda la lucha interna de la empresa («El proceso electoral está montado para que una vez hayas votado, te calles. Tú pintarás muy poco ante el delegado, ante el comité y ante el sindicato, que sólo desea que votes, que no des problemas y que pagues la cuota. Con lo cual aprendes que hay que ser pasivo, que protestando sólo consigues hacerte antipático, y que lo mejor es dedicarte a tus asuntos. Y una vez domesticado, los sindicatos te echan en cara que no te interesa nada, que no participas, y que por eso ellos no consiguen resultados.», fuente: «¿Qué son las elecciones sindicales?«), así que el trabajador deja de ser el centro de la atención de los representantes para volverse un mal menor al que deben convencer cada cierto tiempo de que le vuelvan a votar. Pasa lo mismo que en el resto de sistemas representativos en que se delega el poder de decisión en otra persona.

CNT, al igual que otros movimientos del estilo, proponen un trabajo diferente dentro de las empresas, proponen potenciar el modelo asambleario y congresal desde las secciones sindicales o con una actividad directa del sindicato donde no sea posible funcionar con secciones (habitual en empresas con alto trabajo precario, donde el comité no es más que una pantomima de lamebotas del encargado de turno, o donde el empresario, sin más, no reconoce los derechos legales de los trabajadores).

«Los afiliados a la CNT practicamos la acción sindical a través de las Secciones Sindicales, nunca a través de los comités de empresa. La sección sindical es el conjunto de todos los afiliados de la CNT en una empresa, por eso son todos los afiliados, y no sólo los delegados, los que llevan para adelante la acción sindical: información a los trabajadores de los planes y actuaciones de la empresa, denuncia de las infracciones de normativas, leyes y convenios, defensa de los compañeros que tengan conflictos con el patrón, elaboración de plataformas reivindicativas, organización de campañas de solidaridad con trabajadores de otras empresas o sectores, etc.
(…)
Los delegados de las secciones sindicales de CNT son rotativos entre los afiliados de la Sección Sindical., cuando se les nombra por una asamblea para asistir a una negociación son nombrados exclusivamente para un tema concreto y con las posiciones que la asamblea fije exactamente, además en esa negociación no firmará nada mientras que los trabajadores no lo decidan en asamblea.» (Fuente: «CNT: otra forma de hacer sindicalismo«)

¿Cuál es el problema de este sistema en concreto? Que en los grandes temas queda excluido, puesto que el sistema de los comités y la forma de ver la importancia de un sindicato para las grandes negociaciones va por otro lado, funciona bajo las elecciones a las que CNT y similares se niega a asistir. Con ello, CNT pierde un gran campo de actuación. Al igual que pierde la oportunidad de dignificar los Comités y hacerlos algo útil.

Desde la Confederación General del Trabajo (CGT) ven las cosas de manera ligeramente diferente, siendo un sindicato de cariz anarquista han decidido participar en las elecciones dentro de las empresas, no porque consideren que el modelo de dominación mediante el cual funcionan sea el adecuado, sino porque ven en los comités otro ámbito más de lucha para un sindicato (acá me recuerdan las palabras de Bakunin, cuando afirma que la lucha debe realizarse desde todos los campos posibles). CGT, sin abandonar el sistema asambleario de funcionamiento (similar a las secciones de la CNT), participan de forma activa en el sistema electoral de los comités (y no se sonrojan por alegrarse de los buenos resultados que, año tras año, van obteniendo), siempre intentando ser fiel a esa CNT de la que nunca se quisieron separar como finalmente lo hicieron.

¿Participar en las elecciones es claudicar al modelo capitalista de la Empresa? No necesariamente. No todos los comités son traidores (al margen de los componentes del mismo) ni sólo miran su ombligo, sus privilegios ante el resto de compañeros o terminan llevándose mejor con el empresario que con los compañeros. El modelo pervierte, y para mantenerse firme hace falta mucha voluntad. Acá es cuando la responsabilidad del resto de trabajadores es importante, donde el compromiso en la marcha de la lucha obrera es imprescindible. La CNT al apartarse de los comités pierden una valiosa oportunidad de lucha, se alejan de muchos ámbitos de decisión y con ello dificultan el trabajo de sus propias secciones sindicales. No puedes permanecer al margen del sistema si deseas cambiarlo.

La participación en las elecciones se presenta como una necesidad a la par que un reto: No podemos permitir que los comités sigan siendo lo que son, no podemos quedarnos al margen para intentar una lucha paralela mientras dejamos pasar el tren de las grandes negociaciones en las que vamos perdiendo todos los derechos que nos quedan, a la par que en las secciones sindicales reclamamos lo ya perdido gracias a no participar.

No podemos, por otra parte, subyugarnos, dejarnos dominar, por ese sistema de comités. No es contradictorio, es un voto responsable, es un voto que no debe delegar las responsabilidades, es un voto que debe quedar sometido a un compromiso de funcionamiento asambleario. Los representantes que elijamos deben entender que su compromiso está con los trabajadores, que sus decisiones, en cada caso y momento, deben ser debatidas previamente por los trabajadores, los cuales sólo usarán al delegado como intermediario. No es una forma diferente de hacer sindicalismo real, es una forma más de continuar con una lucha que debe estar presente en todos los ámbitos, y que si escogemos no participar en las elecciones perdemos uno de los más importantes.

Las elecciones sindicales son un arma de doble filo, depende de los trabajadores usarlas de forma correcta, voltear la institución pensada en dominar, en amansar a los trabajadores, en una punta de lanza legal y legítima, de que los representantes de los trabajadores realmente lo sean, y que sirvan de catalizador de las protestas, de la lucha necesaria por nuestros derechos. No delegaremos en ellos, no renunciamos a nuestra capacidad de decisión en cada momento y en cada asunto, eso debe quedar claro. Para que esto se lleve a cabo se necesita tanto compromiso que para poner en marcha una sección sindical de las que la CNT organiza de forma más que aceptable.

Y antes de acabar, una cita de Rudolf Rocker:

«Por consiguiente, el anarcosindicalismo opina que las organizaciones sindicales deben tener tal carácter que permita llevar al máximo la lucha de los obreros contra los patronos, al mismo tiempo que les proporcione a los primeros una base que les haga capaces, dada una situación revolucionaria, de emprender la reestructuración de la vida económica y social.» Fuente: «Anarco Sindicalismo (Teoría y practica)«, página 41.

Todo ámbito de lucha es necesario.

Nota para el lector: No estoy recomendando el voto para la CGT, ni diciendo que la CNT yerre por completo en el camino que ha decidido seguir, o ensuciando todo el trabajo de otros sindicatos como Comisiones Obreras o la Unión General de Trabajadores, sólo digo que el sindicalismo debe estar presente en todos los ámbitos de lucha, que los Comités lo son, y que tal cuál están montados son un arma de doble filo. Es importante que los delegados que se escojan sean personas trabajadoras y luchadoras, para que, junto con todos sus compañeros, no pierdan el norte y traicionen a los trabajadores. Y esto vale igual si es un «independiente», un miembro de la CGT o de CC.OO., o la que sea.




4 Comments

  1. ANTONIO BAENA GONZALEZ

    Buenas Tardes: Tengo un problema, y es que ayude a constituir un sindicato nuevo en una Administracion y me encuentro con que durante el proceso electoral los sindicatos antiguos y de siempre me han aprobado un convenio para tres años.

    ¿En pleno proceso electoral están habilitados para firmar convenios?

  2. Jomra

    Saludos

    Que yo sepa, no hay nada que lo prohiba. Aunque queda un poco rastrero secuestrar así la autonomía del siguiente comité de empresa, salvo que el resultado electoral sea claro o se lleve negociando mucho tiempo.

    Suerte con su sindicato.

    Hasta Luego ;)

  3. […] Me encantan las elecciones, y siento que no deberían existir. Soy, como casi todo humano que se precie, contradictorio, y entiendo mis propias contradicciones (al menos las más evidentes, como la presente). Sé que el sistema de democracia representativa o democracia formal se agota a sí misma por su propia definición y fin, sé que participar en el sistema no lo debilita, lo agranda, sé que caigo en la trampa de considerar que mi voto vale algo (cuando, en todos los sitios que he votado, mi opinión ha sido totalmente minoritaria, y esto también lo sé) pero también sé que simplemente no participar no significa nada, por más que asienta con la cabeza cada vez que veo una pintada de la CNT-AIT llamando a la abstención activa como acción directa contra una democracia formal ya acabada. Todo esto me pasa también con las elecciones sindicales. […]

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