Yo no sé qué tantas vueltas le dan a la cuestión, está claro dos cosas: No se puede ilegalizar por el pensamiento (y la Ley de Partidos está, siendo benignos con la misma, en un limbo en que, según quién la aplica, se dedica a ilegalizar organizaciones por el pensamiento), y, sin pruebas más que claras, la ilegalización de un partido u organización, en el caso de hacerse, no puede ser posible. Que una “formación ilegal” (esto es, un partido que ya no existe en el ámbito formal) pida el voto para un tercer partido no es, ni puede interpretarse jamás, como prueba para ilegalizar ese tercer partido. Al igual que la ilegalización de un partido no puede suponer la ilegalización de la actuación política de todos los miembros del partido ilegalizado (como ha indicado el Supremo y el Constitucional, sea dicho).

Batasuna ha promovido, de forma directa y clara, la creación de plataformas electorales, y ha recabado una buena cantidad de firmas para ello (no necesariamente de militantes, sino de todos aquellos que no están de acuerdo con la ilegalización de Batasuna, que no son pocos). Todas las listas apoyadas por Batasuna serán recurridas por la fiscalía de la nación para que no puedan presentarse. La ley de Partidos busca que un movimiento determinado, por considerarse apegado a la violencia y a la financiación de la misma, no pueda presentarse sin importar la forma. Pero es difícil, en realidad, distinguir una plataforma electoral que ha recibido apoyo de algún exmilitante de Batasuna que de una tapadera, realmente difícil. Pero ahí están, intentándolo. Debe ser frustrante, para los votantes de Batasuna, no poder continuar con la participación política, no poder hacer nada por estar en la eterna sospecha de un Estado que no piensa cambiar.

Por otro lado, tenemos el caso de Eusko Abertzale Ekintza - Acción Nacionalista Vasca (EAE-ANV), el cual es un partido con “todas las de la ley”, incluso, es uno de esos pocos partidos que han pasado con éxito un proceso de suspención por la vinculación, supuesta, con ETA. Al menos eso se desprende del auto dictado por el juez Garzón hace no mucho: No hay pruebas, sólo sospechas. Y claro, sólo con sospechas no se puede dar un paso tan grande como la ilegalización de un partido. Y desde ANV se dice y repite todo el tiempo que no son “sucesoras” de nadie, esto es, de Batasuna. Aún así, al parecer, la fiscalía recurrirá parte de las listas de ANV (un 30% dicen), por el hecho de la presencia de (ex)batasunos en las listas de ANV.

Y acá entramos en terrenos más resbaladizos, me parece excesivo el que una lista se invalide porque en la misma se encuentre un consejal por batasuna, o un miembro de la ilegalizada formación o un exterrorista. ¿Por qué? Es lógico que quienes están en política quieran seguir manteniéndose en la misma, y si tienen las puertas abiertas en una formación legal, es normal que aprovechen la oportunidad (y que ANV los acepte es muestra de oportunismo electoral, todo sea dicho). Por otra parte, si alguien fue condenado por terrorismo, ya cumplió la condena y no está inhabilitado para presentarse a cargo público, no debiera significar la tacha de su lista por la simple razón que una persona con todos sus derechos políticos esté ejerciendo los mismos.

¿Que los (teóricos) votantes de Batasuna ahora vayan a votar por ANV o cualquier otro sabor electoral de la amplia izquierda abertzale -como lo fue para el parlamento la apuesta por los del Partido Comunista de las Tierras Vascas - Euskal Herrialdeetako Alderdi Komunista (EHAK)- invalida, por sí mismo, una candidatura? Sería extender demasiado la ya de por sí cuestionable ilegalización de un partido político. ¿Si apoyaran a Aralar -que también compartió plataforma política con las organizaciones que se refundarían como Batasuna- habría que ilegalizar a Aralar? ¿Y si apoyaran al Partido Popular (PP)?

Ya que mentamos a los populares, Mariano Rajoy ha declarado que “todos los españoles sabemos que es Batasuna quien se ha presentado con tres marcas” (refiriéndose a AS, ANV y las plataformas electorales), con ello ha decidido lo que saben todos los españoles, y ha dejado constancia, otra vez, de una de sus sentencias memorables, como aquella vez que declaró su certeza moral de que ETA fue la causante del 11-M. A la par, pide que se impugnen todas las listas de ANV para que los jueces decidan cuales se pueden presentar y cuales no. Mejor, que se impugnen la totalidad de listas en las presentes elecciones. Total, que los jueces decidan. Resulta triste que un dirigente de un partido político pida la impugnación del total de las listas de otro partido, igual de legal que el suyo. Tampoco entiendo cómo declara que en el 2003 trabajó, el gobierno de su partido con él incluido, con ilusión para impugnar listas electorales.

Así que espero que Batasuna reflexione seriamente, que declare públicamente que apoyará electoralmente al PP, así Mariano Rajoy podrá pedir que impugnen todas las listas de su partido. ¿Sería lo lógico no? Porque todo partido que Batasuna apoye deberá ser aniquilado. Esa es la lógica con la que se mueve Mariano Rajoy (y habla impropiamente de fraudes de ley, todo sea dicho), esa es la lógica de todo su partido, que a primeras de cambio grita “ha sido ETA”, ya sea para embarrar a un partido político o para indicar la autoría de un atentado, lo que se tercie.

Un poco de cordura, en todo este tema, es más que necesario. No hablo ya de derogar la actual ley de partidos (una necesidad, por otra parte), sino de no acusar a toda formación que reciba apoyo de Batasuna como etarra, es una acusación demasiado fuerte que normalmente no se sostiene. Por otro lado, hay más de ochenta mil votantes que buscan, dentro de la izquiera abertzale, un destino de sus votos, no se puede ilegalizar las ideas que estas personas defienden, al igual que la falange sigue presentándose a las elecciones y nadie dice nada (y, no olvidemos, no han condenado el franquismo ni los métodos violentos del mismo).