Lo único realmente rescatable del día de hoy en Francia es la alta participación, es un gusto ver que la gente al menos se levanta de sus cómodos asientos para opinar (en una de las pocas ocaciones que el sistema representativo nos pregunta). Así pues, la tasa de participación ha sido realmente alta (en torno al 85%), y los votantes han estado divididos (53.42% a 46.58% según los resultados provisionales), pero al final ha ganado el xenófobo de Sarkozy. Que sí, racista y xenófobo, sin más. Que su partido poco tiene de “centro derecha”, y él menos.

La socialdemócrata Royal ha reconocido la derrota, no le queda otra, ya que ha preferido salir elegantemente antes de ponerse a luchar “voto a voto” y a recurrir hasta el infinito cada conteo para ver si raspa los suficientes votos para ganar, tan típico desde hace un decenio más o menos, donde parece que las elecciones se ganan en los tribunales, y no en las calles.

Sarkozy está realmente contento, ha decidido que ama a todo el mundo, bueno, a todos los franceses (que como sabemos, para él los franceses que tienen ancestros en África no son franceses y, por qué no, habría que expulsarlos o algo peor), ha manifestado su amor por Francia, por lo que representa ser francés, por su contrincante electoral, porque es francesa, y por su madre. No lo dijo, pero lo pensó. “Devolveré a los franceses el orgullo de ser franceses”, dijo. Sí, todos sabemos que Sarkozy es chovinista a más no poder, así que estas declaraciones no son extrañas para nada.

El aún no proclamado presidente Francés, pero que lo será, ha afirmado que luchará por seguir construyendo la Unión Europea, no es que me guste mucho la europa del ideario conservador de este francés, pero sin lugar a dudas es mejor que la no-europa de los anti-ue. También ha afirmado, este sucesor de Chirac, que Francia ha elegido el cambio. No sé qué cambio puede ser el elegir al representante del partido de un Chirac que lleva ya 12 años en el cargo, esto es, que mucho no va a cambiar las cosas, será, básicamente, continuista. Más aún, cabe afirmar que el voto de Sarkozy es el voto al continuismo, por más que el candidato presidencial haya marcado una cierta distancia con el aún presidente de Francia.

Ségolène Royal, la que quedó segunda en esta carrera entre dos, ha manifestado que ayudará a la renovación de la izquierda. Me gustaría saber qué considera renovación y qué cree que es la izquierda (donde, obviamente, se está incluyendo), porque al parecer realizó un guiño al partido liberal de François Bayrou. Si su idea de “renovar la izquierda” es llevarla a la derecha liberal, ya entiendo por qué ha perdido.

Francia tiene serios problemas estructurales (el más visible, la falta de integración en el sistema de ciertos colectivos, que están, sea dicho, integrados en la cultura), y Sarkozy no resolverá ninguno, su programa es de parches.