Mañana del 11 de Marzo del 2004, entre el desconcierto y el dolor muchas personas buscaban información sobre el atentado terrorista más grande sufrido en España, varias bombas en distintos trenes explotaron dejando casi 200 víctimas mortales y cientos de heridos. Los informativos se afanaban en dar el último detalle de lo que estaba pasando, las declaraciones de políticos y otros sujetos se sucedían ante las cámaras, y ETA decía que ella no tenía nada que ver, mientras que los fanáticos de Al Qaeda decidieron hacer suyo el atentado, el enemigo débil del trío de las Azores, España, recibía un castigo por su apoyo a la invasión de Iraq, apoyo realizado en contra de la mayoría de españoles, apoyo que sufrieron los que nada tenían que ver con un gobierno que, hacía años, imponía una mayoría conseguida tiempo atrás.

Hoy todo han sido recuerdos, muy emotivos muchos de ellos, a las víctimas del terrorismo. En silencio, como deben ser estos actos en que se recuerda a víctimas que simplemente estaban en el lugar equivocado a la hora equivocada, no hay palabras, se escuchó una y mil veces aquél 11 de marzo, para describir el terror en las estaciones de trenes afectadas, no las había antes, ni las hay ahora. Hoy, tres años después de los atentados, pocos tienen dudas sobre quienes y por qué pusieron esas bombas, no hay justificación para esas muertes, como no hay excusa que valga para refrendar los ataques sobre Iraq y la política internacional del anterior gobierno con respecto a Próximo Oriente, de amigos, España, pasó a una relación de enemigos, y cuando las cosas se plantean así, sólo hay muerte.

Aún, por supuesto, escuchamos a quienes piden “saber la verdad“, ya sean los Peones Negros (por más problemas internos que ahora tengan), ya sea la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), tan beligerante con el gobierno los últimos años. No quieren saber la verdad, quieren que el oficialismo refrende la verdad que ellos traen, que no es lo mismo, que no puede ser considerado como sinónimos. Y todo esto en contra del sentido común y las pruebas presentadas, incluso, del sentir de la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo. Lo que impera, para muchos, es mantener el estado de manipulación con el que finalizó el anterior gobierno.

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